HOMO CHOYERUS
Por Nativus Pericuúm
Durante los últimos meses hemos documentado en este espacio cómo se fue gestando la gran «cargada» en Baja California Sur. Analizamos su abrumador dominio en todas las encuestas, la desbandada de figuras de oposición que se sumaron a sus filas, su inquebrantable alianza con el sector empresarial y el respaldo absoluto de las mujeres y juventudes sudcalifornianas. Sin embargo, en la política, el verdadero poder no solo se mide en los estudios de opinión o en las sumas de las cúpulas; el poder real se demuestra en las calles y con el respaldo del pueblo.
Ayer, viernes 19 de junio de 2026, el escenario político estatal presenció el golpe de autoridad definitivo. En el marco del encuentro ciudadano «En La Paz sí cumplimos», más de diez mil personas abarrotaron el Estadio Arturo C. Nahl para arropar a Milena Quiroga Romero. Familias enteras, trabajadores, mujeres, jóvenes y liderazgos provenientes de los cinco municipios del estado se dieron cita para ser testigos del cierre de una exitosa etapa de gobierno y el arranque de su precampaña, ahora en su calidad de alcaldesa con licencia.
El ambiente en el estadio no era el de un evento político tradicional, sino el de un movimiento social imparable. Provocando una ovación ensordecedora desde el primer minuto, Milena tomó el micrófono y dejó claro el propósito de la noche: “Esta noche no vine a despedirme. Vine a darles las gracias”. Y es que, a diferencia de quienes buscan gobernar basando sus aspiraciones en promesas vacías, ella se presentó de frente a la ciudadanía con el peso de los resultados. Aseguró que la confianza se gana con hechos, y demostró que cuando se gobierna pensando en la gente y empeñando el corazón, el progreso es inevitable.
Ante miles de gargantas que respaldaban su proyecto, Quiroga Romero hizo un balance de los profundos cambios que impulsó en la capital, desde la modernización de la movilidad y el gobierno, hasta la recuperación de los espacios públicos, la dignificación de la policía municipal y las históricas acciones para garantizar el acceso al agua. Fue enfática al señalar que esta transformación no se dictó desde un escritorio, sino caminando por las colonias. “Antes nos decían que la honestidad era una debilidad. Hoy demostramos que la honestidad es la mayor fuerza de un gobierno”, sentenció con firmeza.
Además, aprovechó el monumental foro para sepultar de una vez por todas la guerra sucia que sus adversarios intentaron sembrar semanas atrás sobre el medio ambiente. Con una convicción que arrancó el aplauso unánime del estadio, defendió el patrimonio natural de las futuras generaciones: “Lo sostengo y lo sostendré siempre: la Sierra de la Laguna no se toca, la Sierra de la Laguna se defiende. Es nuestra agua, nuestro aire y nuestra vida”.
Pero el momento cumbre de la noche, el instante que enmarcó oficialmente su inminente ruta hacia el Palacio de Cantera, llegó cuando lanzó una pregunta que encendió a todo el estadio: “Si juntos transformamos La Paz… ¿por qué no transformar todo Baja California Sur?”. Esta frase no solo provocó una ovación prolongada, sino que resumió el espíritu de una precampaña que nace con la tranquilidad del deber cumplido, pero con la inmensa convicción de que hay mucho más por hacer.
El evento culminó con miles de voces coreando lo que sin duda será el sello de su proyecto: “Hoy podemos decir con orgullo que, en La Paz, la palabra choyera se cumple”.
La lectura de este arranque es inobjetable. Milena Quiroga no se dejará doblegar por ataques ni desinformación y seguirá defendiendo los principios de la Transformación con perseverancia. La movilización de más de 10 mil personas confirma que la «cargada» ciudadana es absoluta y que en Baja California Sur el pueblo sabe distinguir quién verdaderamente cumple. El 2027 ya no es una promesa futura, es una realidad que ha comenzado a caminar, y sin lugar a dudas, tiene rostro de mujer.





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