HOMO CHOYERUS

Por Nativus Pericuúm

A veces, los números fríos de una encuesta nos dicen mucho sobre lo que realmente está sintiendo la gente en las calles. Cuando un proyecto político es de verdad, no necesita discursos enredados; la confianza ciudadana crece sola. Esta semana, la prestigiada encuestadora Rankings de México soltó un dato que confirma lo que todos vemos en las colonias: Milena Quiroga Romero arrasa con un 45.7 por ciento de las preferencias, sacándole más de 20 puntos de ventaja a su más cercano competidor.

Pero, ¿por qué la gente de Baja California Sur le está dando un respaldo tan abrumador? La respuesta es muy sencilla: porque Milena no se esconde en una oficina cuando los problemas aprietan.

Mientras otros huyen de los temas difíciles, ella se fue directo al fraccionamiento Altamira y a la colonia Los Cangrejos, en Cabo San Lucas, para dar la cara ante uno de los dolores más grandes de las familias: la falta de agua potable. Al escuchar a vecinas y vecinos que llevan hasta 40 días sin una gota de agua, Milena no les vendió promesas vacías; les habló con la verdad. Les recordó que el problema del agua sí tiene solución cuando se gobierna con honestidad y firmeza, tal como lo demostró en La Paz, donde le puso un alto al «huachicoleo» de agua, rehabilitó las redes y construyó tanques para que el agua llegara a las casas. La gente sabe que quien ya dio resultados en la capital, tiene la experiencia para resolver en todo el estado.

Esa misma firmeza es la que la ha llevado a defender lo que es nuestro. En un estado rodeado de mares hermosos, es inaceptable que a las familias choyeras se les prohíba disfrutar de sus propios paisajes. Milena fue tajante esta semana: “Las playas son del pueblo”. Su mensaje es claro: sí a las inversiones y al desarrollo turístico, pero jamás a costa de privatizar nuestras playas ni de destruir nuestro patrimonio natural.

Este compromiso por defender el patrimonio de la gente también se sintió fuerte en la zona norte de Los Cabos. En un encuentro con familias de Buena Vista, Los Barriles, La Ribera y Santiago, Milena escuchó una lucha que lleva más de 20 años: la exigencia de las familias por tener certeza jurídica sobre sus tierras. Poner orden en el territorio es darle paz y seguridad a quienes por décadas han construido ahí sus hogares.

Y es que gobernar con sensibilidad significa ponerse en los zapatos del otro. Al reunirse con las y los trabajadores de los hoteles en Los Cabos, Milena recordó que el éxito turístico del estado se sostiene sobre los hombros de meseros, camaristas y recepcionistas. Por eso, defendió con fuerza la Ley Silla y la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Como ella misma lo dijo, con un sentido humano que hace mucha falta en la política: «Las y los trabajadores merecen un trato digno, tiempo para descansar y para convivir con sus familias».

Esta forma tan franca y sencilla de hacer política está contagiando a todos los rincones y sectores del estado. En Comondú, sumó el valioso respaldo del reconocido empresario agrícola y líder social Rodimiro Amaya, reuniendo a más de 300 personas dispuestas a trabajar por el campo y el bienestar del municipio. Y en la colonia Caribe de Los Cabos, arropada por el entusiasmo de la gente y el respaldo de la diputada Gaby Montoya, quedó claro que los liderazgos femeninos están listos para tomar las riendas.

Al final del día, la gente no se equivoca. Los más de 20 puntos de ventaja en las encuestas no son obra de la casualidad; son el premio a una mujer que camina las calles, que defiende nuestras playas, que protege a los trabajadores y que sabe resolver el problema del agua. Como bien dijeron en la colonia Caribe: “es tiempo de mujeres”, y en Baja California Sur, la transformación tiene nombre, resultados comprobados y un futuro brillante por delante.


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