HOMO CHPara la gran mayoría de la gente, la política suele ser algo lejano, un eco de discursos acartonados que se transmiten por televisión y que poco o nada tienen que ver con las verdaderas preocupaciones del hogar. Sin embargo, cuando la política se baja del pedestal y se traduce en cosas tan sencillas y profundas como el derecho de una mesera a descansar durante su jornada, el orgullo de un pescador que sale al mar, o el derecho de un niño a jugar en una cancha iluminada, entonces la política cambia de significado. Deja de ser grilla y se convierte en dignidad.
Esta es la clave para comprender el arrastre y el profundo cariño que la alcaldesa con licencia de La Paz, Milena Quiroga Romero, está cosechando a su paso por Baja California Sur. En sus recientes recorridos, la gente no ha visto a la clásica funcionaria de oficina, sino a una líder que entiende que la transformación se construye de frente, caminando el territorio y escuchando el latido de la vida diaria de las familias choyeras.
Un claro ejemplo de esta mística de trabajo se vivió en Los Cabos, donde Milena sostuvo encuentros con quienes sostienen el motor económico del estado: la clase trabajadora. Tanto en sus diálogos con la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) —donde reconoció el liderazgo y la disposición de Isaías González Cuevas para construir acuerdos— como en sus recorridos con las y los trabajadores del sector hotelero, la premisa fue la misma: el bienestar de las familias empieza por la justicia laboral.
Frente a ellos, Milena recordó que las reformas de la Cuarta Transformación, como la Ley Silla —que garantiza el derecho al descanso físico durante el trabajo— o la transición gradual hacia la jornada laboral de 40 horas semanales, no son concesiones, sino actos de estricta humanidad. «No se trata de exigir más a las personas hasta rebasar sus capacidades; merecen un trato digno y tiempo para convivir con sus familias». Cuando la política defiende el tiempo de descanso de un padre o una madre, está defendiendo la salud y la unión de todo el hogar.
Esa sensibilidad para conectar con lo que realmente importa se sintió también con una energía desbordante en la colonia Cactus de Cabo San Lucas. Recibida al grito unánime de “¡Milena, Milena!” en una asamblea convocada por el doctor Ernesto Ibarra, y acompañada por liderazgos como Gabriela Montoya y Eda Palacios, Milena agradeció el cobijo de una ciudadanía convencida de que los gobiernos deben estar en las calles y no en los escritorios. Ahí, el doctor Ibarra fue claro al señalar que el proyecto de Milena es de realidades, recordando cómo su gestión municipal en La Paz resolvió temas históricos en agua potable, seguridad, movilidad y deporte.
Y es que para Milena, sembrar futuro significa apostar por las nuevas generaciones. Así lo demostró en la colonia Vista Hermosa, en San José del Cabo, al dialogar con jóvenes sobre educación, empleo y cultura. Para ella, las juventudes de hoy representan una generación más empática, despierta y sensible a temas como la sustentabilidad, el cuidado del medio ambiente y la protección animal. «Queremos que sepan que sí se pueden dar resultados, que mantengan la esperanza», les dijo, inspirándolos a ser los verdaderos protagonistas del mañana. De igual forma, en un desayuno convocado por Eda Palacios en San José del Cabo, refrendó ante cientos de mujeres su compromiso inquebrantable de seguir defendiendo sus derechos y abriendo espacios de participación en la vida pública, inspirada en el ejemplo nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Pero la transformación que encabeza Milena no se detiene en el sur; recorre con la misma fuerza el corazón de la zona norte y el sector primario del estado. En su gira por Comondú, específicamente en la comunidad de López Mateos, se reunió con más de 250 familias, pescadores y prestadores de servicios. Con profundo orgullo por la identidad choyera, Milena destacó que quienes trabajan el mar y la tierra son los verdaderos pioneros del desarrollo estatal y merecen todo el respaldo para hacer crecer sus economías locales.
En ese mismo municipio, al reunirse con deportistas y promotores, Milena dejó una reflexión que desarma cualquier discurso tradicional de seguridad: «La seguridad no se construye únicamente con patrullas y elementos; la seguridad empieza cuando una niña o un niño tiene un espacio seguro para jugar y hacer deporte». Por eso, recordó cómo en La Paz se atendieron las causas recuperando parques, iluminando canchas, instalando juegos infantiles y construyendo banquetas dignas para los adultos mayores.
Este modelo de gobierno honesto y de resultados palpables es tan contundente que hoy está sumando voluntades de todos los sectores políticos. El ejemplo más claro en Comondú fue la incorporación formal a su proyecto de Ericka Romero y Paul José Contreras, exmilitantes de Movimiento Ciudadano que decidieron sumarse como independientes. Al darles la bienvenida, las estructuras ciudadanas reconocieron los avances tangibles de La Paz, especialmente en materia de seguridad, donde Milena dignificó a la policía municipal con equipo, patrullas, capacitación y un histórico aumento salarial de hasta el 43%.
La lección que nos deja esta intensa jornada es muy clara: mientras la vieja política se pierde en intrigas de pasillo, Milena Quiroga avanza con paso firme porque habla el lenguaje de la gente. Su proyecto es fuerte porque es de territorio, de unidad y de respeto por la clase trabajadora, los pescadores, las mujeres y los jóvenes. Al final del día, los buenos resultados y el cariño del pueblo son la mejor carta de presentación. El camino hacia el futuro de Baja California Sur está trazado y, con el respaldo de la gente, avanza con la fuerza de la honestidad y de la mano de una mujer.
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