HOMO CHOYERUS
Por Nativus Pericuúm
Para entender lo que verdaderamente está pasando en Baja California Sur, basta con salir a la calle. Mientras algunos intentan confundir con desinformación, la política real se construye mirando a los ojos a las familias y dando la cara. Milena Quiroga Romero ha dejado claro que el verdadero liderazgo se demuestra con madurez en las altas mesas de decisión, pero sobre todo, con resultados palpables en las colonias. Como ella misma lo reafirmó en una entrevista a nivel nacional, la esencia de este movimiento es gobernar desde el territorio, escuchando de primera mano a la gente, y no desde el aislamiento de un escritorio.
La prueba más refrescante de que este mensaje está permeando con fuerza viene de quienes representan el presente y el futuro del estado: las juventudes. En un encuentro en La Paz, jóvenes profesionistas, deportistas y emprendedores alzaron la voz para pedir algo muy sencillo pero poderoso: que se valoren los hechos por encima de la grilla de las redes sociales. Ellos reconocen que Milena transformó la capital recuperando parques, iluminando canchas y fomentando el deporte, logrando alejar a muchos jóvenes de los peligros de la calle y fortaleciendo el tejido social. Por eso, su exigencia es clara: quieren que ese modelo de oportunidades, espacios dignos y resultados se extienda a todo Baja California Sur de la mano de una líder con capacidad probada.

La sensibilidad de Milena abraza también a quienes sostienen el motor económico del estado. Al reunirse con las y los trabajadores de los hoteles en Los Cabos, Milena se presentó como lo que es: una mujer sudcaliforniana, ingeniera civil y madre de dos hijos que sabe perfectamente lo que cuesta sacar adelante a una familia. Ahí, frente a camaristas y trabajadores turísticos, habló de soluciones reales para sus hogares, proponiendo ampliar la cobertura de guarderías y facilitar el acceso a una vivienda digna. Además, celebró conquistas de justicia laboral impulsadas por la transformación, como la «Ley Silla» y el avance hacia la reducción a 40 horas de trabajo, recordando de manera muy humana que la gente tiene derecho a vivir con dignidad, descansar y convivir con los suyos.

En la colonia Cabo Diamante, Milena caminó de la mano de líderes comunitarios como Damián Velázquez y Verónica Guerrero, reconociendo que quienes sirven con solidaridad a sus vecinos son el verdadero corazón de la transformación. Siguiendo el ejemplo de la presidenta Claudia Sheinbaum, la aspirante municipal con licencia demostró que la mejor manera de defender nuestra soberanía y los logros alcanzados es estando siempre cerca del pueblo y organizándose desde abajo.

Y es precisamente ese respaldo popular innegable el que le permite a Milena sentarse en las grandes mesas de negociación política con una estatura envidiable. Durante una reunión clave en la Ciudad de México con la dirigencia nacional de Morena —junto a figuras como Ariadna Montiel, Ricardo Monreal y Citlali Hernández, así como otros aspirantes locales—, Milena dio una verdadera cátedra de madurez política. Su mensaje fue firme y conciliador: «El proyecto de nación está por encima de todo y de todos». Al convocar a la unidad, al diálogo y al respeto, demuestra que ella no busca el poder por ambición personal, sino para consolidar el bienestar del estado mediante la congruencia.
Al final del día, el pueblo es sabio y sabe distinguir entre quienes prometen y quienes cumplen. Con el respaldo entusiasta de los jóvenes, el cobijo de la clase trabajadora, la fuerza viva de las colonias y el reconocimiento al más alto nivel de la dirigencia nacional, Milena Quiroga avanza imparable. Frente a los intentos de división, el futuro de Baja California Sur se está construyendo con resultados, con unidad y, sin duda alguna, con rostro de mujer.






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