Por Juan Carlos Méndez Ramírez
En la actual legislatura del Congreso de Baja California Sur, la voz del Partido Revolucionario Institucional (PRI) resuena con propósito y visión a través del diputado Christian Fabrizio del Castillo Miranda. Demostrando que la verdadera fuerza política se ejerce abanderando las causas más profundas de la sociedad, Del Castillo ha puesto sobre la mesa una iniciativa trascendental: la creación de la Ley del Patrimonio Cultural del Estado de Baja California Sur.
Esta propuesta legislativa está muy lejos de ser un mero trámite; es un acto de justicia, rescate y reconocimiento a la historia viva de la entidad. Como ha señalado el propio legislador, el estado cuenta con una identidad cultural inigualable, forjada por la riqueza de sus pueblos originarios, la innegable influencia misional, las olas de migración y las prácticas comunitarias que han resistido el paso del tiempo de generación en generación. Con la creación de este marco jurídico, el diputado tricolor busca proteger, conservar y difundir todas aquellas expresiones materiales e inmateriales que definen la auténtica «sudcalifornidad», abarcando desde la gastronomía, la arquitectura y las festividades, hasta las lenguas, la memoria histórica y las formas de vida comunitaria.
La visión de Fabrizio del Castillo demuestra una sensibilidad excepcional hacia lo que verdaderamente une a la sociedad. Como él mismo lo determinó con claridad en el Congreso: “Los símbolos, edificaciones, mitos e historias, rituales o prácticas colectivas, e incluso, personajes heroicos son referentes culturales que se convierten en un patrimonio… que es importante salvaguardar y dar a conocer al llenarnos de orgullo por ser algo que nos representa”. Además, la propuesta destaca por su carácter profundamente democrático e incluyente, al establecer mecanismos para que autoridades, artistas, comunidades, académicos, portadores de saberes tradicionales y organizaciones civiles participen activamente en la protección y declaratoria de estos bienes y espacios. Se busca hacer de la cultura un motor inagotable de cohesión social y desarrollo con identidad para las presentes y futuras generaciones.
El trabajo incansable de Fabrizio del Castillo refleja y materializa a la perfección la nueva mística de trabajo del PRI en Baja California Sur, trazada bajo el liderazgo de su presidenta estatal, Roxana Higuera Espinoza. Cuando la dirigente afirma con contundencia que “el partido tiene cuadros, liderazgo y territorio”, el brillante actuar de Del Castillo en la máxima tribuna del estado es la prueba fehaciente de ello. Mientras el tricolor se fortalece desde sus cimientos organizando a su militancia, su representante en el Congreso defiende las raíces que le dan sentido de pertenencia a toda la población sudcaliforniana.
Con propuestas estructuradas y de gran calado social como la Ley del Patrimonio Cultural, el diputado Fabrizio del Castillo demuestra congruencia, arraigo territorial y un profundo amor por Baja California Sur. Queda claro que el PRI no solo está construyendo una poderosa maquinaria electoral y cerrando filas rumbo al futuro, sino que, a través de perfiles probados y comprometidos, está legislando hoy por el orgullo, la memoria y el legado vivo de todas las familias sudcalifornianas.






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