Por Juan Carlos Méndez Ramírez
En la política choyera, cada vez es más difícil encontrar figuras que prioricen el diálogo sobre el ruido. Sin embargo, en Baja California Sur tenemos la fortuna de contar con el diputado Martín Escogido Flores, quien desde su calidad de presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, se ha consolidado como un líder prudente, que escucha y que no se deja cegar por colores ni pasiones partidistas. Él ha demostrado que la política sirve para construir, conduciendo las sesiones con una madurez y mesura que tanta falta hacían.
Escogido Flores es un auténtico orgullo y referente para los comundeños; nativo de cuna, proveniente de la cultura del esfuerzo y de una familia honesta, muy querida y respetada en Ciudad Constitución. Aunque hoy radica en Los Cabos y es diputado por ese municipio —donde la gente lo reconoce, lo arropa y lo quiere—, nunca ha dejado de enaltecer sus raíces y de portar con distinción el ser un comundeño de cepa.
Su sensibilidad social no es casualidad; viene de su vocación. Como profesionista de la educación y maestro de primaria, entiende profundamente las necesidades del pueblo. Es por ello que ha sido el principal motor para actualizar las leyes de Educación y Educación Superior del estado, impulsando reformas para que todos los certificados y títulos académicos de los sudcalifornianos tengan plena validez en todo el país mediante su registro en el Sistema de Información y Gestión Educativa. Como buen educador, Escogido Flores sabe que la enseñanza debe responder a una realidad dinámica y ha defendido que a los estudiantes ya no les basta con memorizar, sino que deben desarrollar capacidades, creatividad y adaptación.

Esa misma empatía la ha llevado a la defensa de los derechos laborales de los trabajadores al servicio del Estado. Comprendiendo la angustia de las familias, el diputado Escogido Flores lideró y sentó una postura firme frente al pleno para exigir al Gobierno Federal transitar hacia un modelo de pensiones solidario en el ISSSTE, pidiendo eliminar el injusto esquema de cuentas individuales. Fue su voz la que sentenció con claridad que lograr un retiro digno para quienes le han servido a México exige «diálogo, responsabilidad financiera, voluntad política y compromiso social».
Pero Martín Escogido no solo defiende a la clase trabajadora, también es un protector inquebrantable de los más vulnerables. Recientemente, alzó la voz para respaldar con firmeza la histórica reforma que tipifica como delito penal la cohabitación forzada de menores de edad en el estado. Su visión es clara y contundente: los usos y costumbres deben evolucionar cuando lastiman y vulneran los derechos humanos de nuestras niñas, niños y adolescentes.
Quizá una de sus mayores virtudes es su capacidad de conciliación. Es el único diputado que atiende absolutamente todas las voces. Incluso cuando los grupos acuden al Congreso a manifestarse de manera intolerante, Martín siempre está ahí: escucha, pacifica y prioriza el acuerdo. Esa misma capacidad de construir puentes le ha permitido forjar una excelente y respetuosa relación con los otros poderes del estado, trabajando de la mano con el Gobernador Víctor Manuel Castro Cosío y la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, la Magistrada Claudia Cota.

Gracias a ese trabajo conjunto, respetuoso y de altura, Martín Escogido Flores ha logrado lo que parecía imposible: regresarle al Congreso del Estado su autonomía y el prestigio, dignidad y respeto que merece nuestra soberanía legislativa. Hoy, Baja California Sur tiene en él a un representante a la altura de su gente.





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