Por Juan Carlos Méndez Ramírez

En nuestras colonias y en las calles de La Paz, hay un nombre que resuena cada vez con más esperanza y cariño: Karina Olivas. Quienes tienen la fortuna de conocerla saben perfectamente por qué la gente le dice «puro corazón». Ella no es de las políticas que se quedan detrás de un escritorio; es una mujer incansable que camina al lado de la gente, escucha y, sobre todo, soluciona. No necesita demagogias ni palabras rebuscadas porque su inmenso amor por el pueblo paceño se demuestra con acciones reales.

Como la legisladora con mayor participación y la gestora más activa del Congreso, Karina ha demostrado ser una verdadera guerrera de los más vulnerables. Su compromiso con las mujeres es absoluto: es una parlamentaria preparada, con visión, que no descansa ni claudica cuando se trata de servir a quienes más lo necesitan.

Para enamorarse de su ejemplo y entender su inmensa calidad humana, basta ver una de sus acciones más recientes. Karina entiende desde el alma lo mucho que luchan las mamás sacando adelante a sus hijos todos los días. Por eso, presentó una iniciativa para que en Baja California Sur las personas puedan poner primero el apellido de su mamá en el acta de nacimiento. Con esto, ella busca hacerle justicia y rendirle un hermoso homenaje a las mujeres que asumen el gran peso de la crianza, educación y protección de sus hijas e hijos. Ella sabe que es tiempo de cambiar las viejas tradiciones que siempre ponían el apellido del hombre primero, para darle paso a la verdadera igualdad.

Su profunda sensibilidad va aún más allá. Entendiendo que la familia no solo es la sangre, sino el amor y el cuidado, Karina también propuso que puedas adoptar el apellido de esa persona que realmente te crió, te dio apoyo, te alimentó y te acompañó en la vida. Es una propuesta hermosa que piensa en los sentimientos y en la identidad afectiva de nuestra gente, permitiendo que los adultos hagan el trámite directamente o que los menores lo hagan a través de quienes los cuidan.

Desde el parlamento, desde sus puertas siempre abiertas en sus oficinas de gestión social y desde su entrega en las colonias, Karina Olivas nos enseña con su ejemplo lo que significa ser una verdadera servidora pública. Necesitamos esa misma compasión, esa energía y ese nivel de compromiso al frente de nuestro municipio. Porque alguien que se entrega de esta manera, que protege a nuestras familias y que nos inspira a ser mejores, merece guiarnos. Por eso, Karina Olivas debe ser la próxima presidenta municipal de La Paz. Con su corazón y su trabajo, el futuro de nuestra tierra está en las mejores manos.


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