HOMO CHOYERUS

Por Nativus Pericuúm

Si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que el proyecto de Milena Quiroga Romero tiene una capacidad de articulación política y social que no se veía hace mucho tiempo en Baja California Sur. Ya hemos documentado cómo consolidó el respaldo de la clase política, cómo tejió una red territorial invencible en Los Cabos y cómo selló un pacto inquebrantable con las mujeres y madres de familia. Hoy, la presidenta municipal de La Paz da un nuevo golpe de autoridad al sumar a su proyecto a un sector fundamental para el desarrollo y la economía del estado: la clase trabajadora.

En un contundente evento que congregó a más de 700 asistentes la tarde de ayer 6 de mayo, Milena Quiroga encabezó la firma de un convenio de colaboración con la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC). Este encuentro, en el que estuvo presente el propio secretario general a nivel nacional, Isaías González Cuevas, es un mensaje político de altísimo nivel. No se trata de un simple acto protocolario, sino de la demostración palpable de que el liderazgo de Milena tiene el peso y la credibilidad para unificar a la sociedad organizada, al sector patronal y al gobierno bajo una misma ruta de Transformación y bienestar.

Lo más revelador de esta jornada fue el espaldarazo frontal por parte del líder nacional de la CROC. En un entorno donde abundan los políticos que prometen sin conocimiento, Isaías González Cuevas fue directo al reconocer a Milena como una verdadera «mujer de retos». Destacó públicamente que ella es de las pocas figuras políticas que comprende a fondo la crisis hídrica de Baja California Sur y que lleva tiempo luchando con éxito para garantizar el suministro a las familias.

El líder sindical fue más allá y trazó un paralelismo político inmejorable: aseguró que la alcaldesa de La Paz, en absoluta sintonía con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, conoce el problema del agua y está enfocada en brindar soluciones a largo plazo para el bienestar de la población.

Y es que Milena no llega a estas reuniones con las manos vacías; llega con resultados. Ante cientos de afiliados de la CROC, pudo poner sobre la mesa obras históricas que ya son una realidad o están en proceso con el respaldo federal, como la planta potabilizadora de La Buena Mujer y la nueva presa «El Novillo». Además, demostró que su visión incluyente llega a todos los rincones al recordar cómo, en colaboración previa con este mismo sindicato, lograron construir ollas de captación de agua de lluvia en comunidades rurales olvidadas, como “El Rifle” en Las Pocitas, asegurando la productividad de la zona durante meses.

Como bien lo sentenció la alcaldesa ante los trabajadores: las acciones y los resultados se dan “cuando se trabaja con honestidad, con amor al pueblo y como dice la Presidenta, con amor a la patria”.

Para el análisis electoral rumbo al 2027, la lectura es inobjetable. Si las encuestas ya la proyectaban como la figura más arrolladora del estado —como lo demostró el estudio de Electoralia que la sitúa con un 33% en la interna de Morena y un 40% aplastante frente a la oposición—, esta nueva alianza estructural termina por blindar su proyecto.

Milena Quiroga ha logrado tejer la maquinaria perfecta: tiene la mayoría del Congreso local a su favor, la línea directa con el Gobierno Federal, la conquista territorial en Los Cabos, la fuerza emotiva de las madres de familia y, ahora, el poderoso músculo social y organizativo de la clase trabajadora a través de la CROC. La «cargada» ya no es solo una inercia política; hoy se ha convertido en el gran consenso social de Baja California Sur, y ese consenso tiene nombre de mujer.

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