HOMO CHOYERUS

Por Nativus Pericuúm

En la recta final de toda gran definición política, hay una regla no escrita que jamás falla: quien va ganando en las calles habla de trabajo, de unidad y de propuestas; mientras que quien siente que el suelo se le mueve bajo los pies recurre a las encuestas fabricadas, a la descalificación y a las intrigas de pasillo. A unos cuantos días de que concluya septiembre y se den a conocer las coordinaciones estatales de la Cuarta Transformación en las siete entidades pendientes, en Baja California Sur ha quedado al descubierto un espectáculo de absoluta desesperación promovido por quienes ven cómo la voluntad popular se les escapa de las manos.

En las últimas semanas, la ciudadanía ha atestiguado una embestida coordinada por parte de los aspirantes del PVEM, Manuel Cota Cárdenas, y del PT, Christian Agúndez Gómez. Incapaces de revertir la realidad que se vive en los cinco municipios del estado, han decidido apostarle al engaño. A través de la difusión de sondeos patito y mapas demoscópicos manipulados —donde en un acto de magia sin sustento pretenden colocar a la puntera en un lejano tercer lugar y colocarse ellos a la cabeza—, buscan confundir a una sociedad que los conoce de sobra y que sabe perfectamente quién ha trabajado el territorio y quién ha vivido de la simulación.

Pero la estrategia no se detiene en la falsificación de números; ha descendido al terreno de los golpes bajos. Acusar a Milena Quiroga Romero de representar una “imposición” o “más de lo mismo” no solo es un despropósito lógico, sino un insulto directo a la inteligencia de miles de familias sudcalifornianas. ¿Desde cuándo gobernar con honestidad, dar la cara en las colonias, resolver problemas históricos de agua y movilidad en La Paz y contar con el respaldo auténtico del pueblo se llama imposición? Lo que a estos perfiles les molesta no es una decisión de cúpula; lo que verdaderamente les asusta es que el mérito, el trabajo de campo y la congruencia de una mujer con resultados probados estén pasando por encima de sus acuerdos de escritorio.

Para intentar darle credibilidad a su narrativa de derrota, estos mismos grupos han pretendido distorsionar los recientes encuentros de la dirigencia nacional. La fotografía de la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, con el líder del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, ha sido utilizada de forma tramposa para alimentar el rumor de que el proceso está «pactado» o que habrá un «ungido» de última hora que desconozca el sentir ciudadano. Nada más falso.

Quienes entienden de política de altura saben que la reunión entre Montiel y Anaya responde a la responsabilidad institucional de mantener cohesionada la alianza nacional Morena-PT-PVEM en las siete entidades que están por definirse antes de que concluya septiembre. Como bien lo precisó la propia dirigente nacional con un mensaje claro y contundente: «La unidad ha sido y seguirá siendo nuestra fuerza». Ese diálogo no es un cheque en blanco para premiar la deslealtad o la guerra sucia en las regiones; es, por el contrario, el cauce para garantizar que la coalición llegue fuerte, respetando las encuestas reales y el liderazgo que verdaderamente garantice el triunfo y el bienestar del pueblo.

Pretender que la alianza nacional va a entregar la candidatura en Baja California Sur a proyectos desgastados que basan su estrategia en el encono es ignorar la mística con la que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo está liderando el país. La transformación no se edifica sobre la base de chantajes ni de patadas de ahogado. Se construye con la gente, con el magisterio, con las trabajadoras del turismo, con los jóvenes, los deportistas y las familias que diario sostienen a esta tierra.

Milena Quiroga avanza con la serenidad que da la convicción y la verdad. Mientras los promotores de la intriga gastan sus últimos cartuchos inventando números y presumiendo amarres ficticios, el pueblo sudcaliforniano ya tomó una decisión. La recta final de septiembre no traerá sorpresas en la sombra, sino la confirmación de que la transformación en Baja California Sur se escribe con trabajo, con la gente y, de manera indiscutible, con rostro de mujer.


Deja un comentario

Tendencias