HOMO CHOYERUS
Por Nativus Pericuúm
El relevo generacional en la vida pública de Baja California Sur no es una concesión cupular; es una realidad que hoy avanza con paso firme, rostro de mujer y un arraigo territorial incontestable. Los recientes recorridos de Milena Quiroga Romero por las colonias Los Cangrejos, en Cabo San Lucas, y Arcos del Sol, confirman que las familias respaldan un liderazgo honesto, cercano y con resultados comprobados. En estos encuentros, arropada por figuras clave de la región como la diputada Gabriela Montoya, la senadora suplente Eda María Palacios y la organizadora Cristina Contreras, las mujeres han dejado claro que ven en Milena una voz genuina que representa sus causas, esfuerzos y aspiraciones. La ciudadanía busca un cambio de fondo: se exigen gobiernos emanados del pueblo y no administraciones tradicionales controladas por los mismos personajes que recurrentemente han estado en el poder.
Por ello, la advertencia de Quiroga Romero es tan oportuna como contundente: la unidad en Morena debe cimentarse en principios y de la mano del pueblo, jamás en torno a intereses de grupo o agendas particulares. El movimiento nació del hartazgo ciudadano frente a la corrupción, la simulación y los privilegios; olvidar este origen significaría cometer el grave error de repetir las viejas prácticas que tanto lastimaron a la población. La verdadera unidad se demuestra en el territorio y de cara a la gente, tal como quedó de manifiesto con la asamblea de más de diez mil personas en el Estadio Arturo C. Nahl, un ejercicio de rendición de cuentas que refleja una confianza ganada con trabajo real durante su gestión municipal en La Paz. Esa experiencia exitosa y transparente sirve hoy como la referencia necesaria para impulsar un desarrollo ordenado y con bienestar social en toda la geografía estatal.

La transformación de Baja California Sur tampoco puede prescindir del motor más dinámico del cambio: las juventudes. En reuniones como la sostenida con jóvenes de la colonia Solidaridad Mezquitito, Milena ha reivindicado que las y los jóvenes no son el futuro, sino el presente activo de este movimiento. A través de la educación, el deporte, la cultura y los programas enfocados en el bienestar, el compromiso es garantizar que la voz de cada joven cuente para construir un estado con igualdad de oportunidades y prosperidad compartida, cerrando el paso a las viejas prácticas de exclusión.
Inspirada por el ejemplo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuya gestión ha roto paradigmas históricos sobre la capacidad de gobernar de las mujeres, Milena Quiroga asume con total responsabilidad la tarea de edificar el segundo piso de la Cuarta Transformación en la entidad. Lo hace haciendo valer los valores irrenunciables de no mentir, no robar y no traicionar, y bajo la máxima de poner siempre por delante a quienes históricamente fueron olvidados. Cuando el pueblo llega a la toma de decisiones, es el propio pueblo quien defiende sus conquistas. Frente a las simulaciones de la vieja política, el camino hacia el futuro está trazado con honestidad, principios y resultados comprobables.






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