HOMO CHOYERUS

Por Nativus Pericuúm

A lo largo de estos meses hemos sido testigos de cómo el proyecto de Milena Quiroga Romero se ha convertido en una fuerza arrolladora en Baja California Sur. Hemos documentado su ventaja irreversible en las encuestas, la suma de liderazgos de oposición a su causa y su inquebrantable resistencia política y física. Sin embargo, para que un proyecto político se consolide verdaderamente como una opción de Estado rumbo al 2027, requiere de dos elementos fundamentales: una visión alineada con el liderazgo nacional y un arraigo profundo y auténtico en las bases sociales. Hoy, la presidenta municipal con licencia ha demostrado que posee ambos.

Por un lado, Milena ha dejado claro que su proyecto respira y avanza en perfecta sintonía con el momento histórico que vive México: el tiempo de las mujeres. En recientes declaraciones, Quiroga Romero destacó el liderazgo transformador de la presidenta Claudia Sheinbaum, asegurando que su llegada al Gobierno de México ha sido fundamental para romper de tajo los paradigmas sobre la capacidad femenina para gobernar.

Con la sensibilidad que la caracteriza, Milena cuestionó a quienes en su momento dudaron de que el país estuviera preparado para una mujer presidenta, lanzando una reflexión fulminante: “¿Por qué dudan? Si en la casa, ¿quién está?, ¿quién es el pilar?”. Esta visión de empoderamiento, respaldada por una relación de respeto mutuo y coincidencias en la forma de entender el servicio público con la propia doctora Sheinbaum, coloca a Milena en la antesala de un hito: el enorme orgullo de que una mujer encabece por primera vez los trabajos de la transformación en Baja California Sur.

El verdadero mérito de Milena es que esta proyección nacional no la aleja de su esencia territorial; por el contrario, la fortalece. Mientras sus adversarios se pierden en intrigas de cúpula, ella sigue caminando las calles y hablando de frente con las familias, como lo demostró en su reciente encuentro con vecinas y vecinos de la colonia Valle del Mezquite.

Ahí, a ras de tierra, recordó cuál es el verdadero corazón del movimiento. Lejos de las ambiciones personales, Milena subrayó que Morena nació como una respuesta legítima del pueblo para acabar con décadas de corrupción, mentiras y gobiernos alejados de la gente. Con la convicción de que «por el bien de todos, primero los pobres», defendió que la Cuarta Transformación significa poner en el centro de las decisiones a quienes más lo necesitan a través de programas sociales, becas y apoyos.

El mensaje que Milena Quiroga envía es contundente: Baja California Sur ya no quiere ver «a los mismos de siempre». Hoy, la ciudadanía exige gobiernos honestos que emanen del pueblo, y ella representa exactamente esa nueva forma de hacer política. Su llamado a mantener la unidad y la organización desde las colonias confirma que la gran «cargada» ciudadana no es producto de una inercia, sino de un movimiento que nació del pueblo y avanza con el pueblo.

El tablero rumbo al 2027 está más claro que nunca. Con el respaldo moral del liderazgo de Claudia Sheinbaum a nivel nacional y la fuerza indiscutible de las colonias y comunidades sudcalifornianas, el proyecto de Milena Quiroga se vuelve invencible. Como ella misma lo sentenció: «cuando se trabaja con honradez, los resultados vienen». La transformación de Baja California Sur sigue su marcha y, hoy más que nunca, tiene rostro de mujer.

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