HOMO CHOYERUS
Por Nativus Pericuúm
El avance innegable de las mujeres hacia los espacios de máximo poder ha desatado uno de los cánceres más cobardes y destructivos de nuestra sociedad: la misoginia. En Baja California Sur, este fenómeno ha quedado trágicamente en evidencia. Al ver su inminente triunfo y su arrastre popular, Milena Quiroga Romero ha sido presa y víctima de una violencia política que no cesa, orquestada por adversarios a quienes la envidia y la falta de capacidad les ha nublado por completo el juicio. Ante la total carencia de propuestas reales para el estado, estos actores políticos han optado por el camino más bajo, utilizando la misoginia como un arma desesperada para intentar destrozar a una líder que los ha superado en todos los frentes.
Pero en la política, la guerra sucia y los ataques viscerales se estrellan de frente contra la realidad de los números y el respaldo popular. Lejos de debilitarla, la hostilidad de sus detractores solo ha confirmado su fortaleza. La más reciente medición de TResearch es un balde de agua helada para quienes intentan frenarla: Milena Quiroga continúa consolidando su liderazgo y se mantiene en el primer lugar de las preferencias para la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación.
Los datos son contundentes y exponen la pequeñez electoral de sus atacantes. El estudio coloca a la exalcaldesa de La Paz con un sólido 27.4 por ciento de las preferencias, otorgándole una aplastante ventaja de casi nueve puntos sobre el segundo lugar. Mientras ella avanza imparable, Manuel Cota se estanca con un 18.6 por ciento y Christian Agúndez se hunde con un 16.4 por ciento. Esta abrumadora ventaja es el reflejo de una agenda de trabajo real, construida en los cinco municipios del estado y centrada en dar resultados en temas vitales como el agua, la movilidad y la seguridad, mientras sus oponentes pierden el tiempo en la intriga.
¿Y cómo responde una verdadera líder de Estado ante el ataque misógino y la pequeñez de sus adversarios? Con absoluta madurez política. Durante una reciente entrevista a nivel nacional con MVS Noticias, Milena Quiroga dio una cátedra de altura de miras al convocar a la unidad, privilegiando el diálogo y el respeto por encima de cualquier interés personal. Demostrando que su visión va mucho más allá de las mezquindades locales, sentenció con firmeza: “El movimiento es más grande que cualquier aspiración personal”.
El contraste de capacidades es abismal. Mientras los adversarios se esconden detrás de campañas de desinformación y ataques de género por su falta de talento, Milena demuestra una civilidad política que los deja en evidencia. Prueba de ello es que, para desmentir rumores y calumnias, la propia Milena aclaró que ha sido ella quien, de manera respetuosa y abierta, ha buscado establecer comunicación con el aspirante Manuel Cota Cárdenas para construir acuerdos, sin que hasta ahora se haya concretado un encuentro por parte de él. Es ella quien tiende puentes, busca el diálogo y demuestra que las diferencias deben procesarse con respeto, dejando claro quién tiene verdaderamente la estatura para gobernar.
La misoginia es el último recurso de los incompetentes, de aquellos cortos de capacidad que no soportan ver a una mujer brillante, honesta y de resultados tomar las riendas del estado. Pero el pueblo de Baja California Sur es sabio y no se deja engañar por la frustración de quienes carecen de propuestas. De la mano del proyecto de nación de la presidenta Claudia Sheinbaum y bajo los principios irrenunciables de no mentir, no robar y no traicionar, Milena Quiroga sigue su marcha.

Los ataques misóginos han fracasado rotundamente. La «cargada» ciudadana es inquebrantable, las encuestas de TResearch dictan sentencia y la esperanza de que la verdadera Cuarta Transformación llegue a todos los rincones del estado sigue teniendo, hoy más que nunca, el invencible rostro de una mujer.





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