Por Juan Carlos Méndez Ramírez
En la política, hay una regla no escrita pero infalible: cuando vas a la cabeza, los golpes bajos no tardan en llegar. Los ataques impulsados por la envidia y el fanatismo de quienes ven perdidos sus privilegios son el pan de cada día para quienes realmente están haciendo las cosas diferentes. Pero afortunadamente, la ciudadanía ya no se deja engañar por campañas sucias ni por espejismos de redes sociales. La gente observa, evalúa y sabe perfectamente quién responde a los ataques con guerra sucia, y quién responde con trabajo. Y en Baja California Sur, el nombre que hoy responde con resultados contundentes es el de Christian Agúndez.
No es casualidad que las encuestas más serias, como la reciente medición de MTF Mercadotecnia, lo coloquen hoy como el favorito indiscutible para la candidatura a la gubernatura en 2027, sacándole más de 10 puntos de ventaja a su más cercano competidor. Esta ventaja no es producto de una moda, sino del peso de la experiencia y de una congruencia que ya no se ve seguido: que lo que se dice en el discurso, se refleje en la realidad. Mientras otras figuras políticas, que antes se creían invencibles, hoy se desinflan y pierden terreno ante el desgaste de gestiones sin rumbo, Agúndez sigue creciendo porque sabe gobernar.
Para callar a los críticos, solo hace falta mirar los hechos. Agúndez no está pensando únicamente en administrar el día a día, está pensando en el futuro del estado. Un ejemplo histórico es la creación de la primera Escuela de Medicina en Baja California Sur. Fue el propio rector de la UABCS, Dante Salgado, quien le reconoció públicamente el mérito no solo de impulsar esta carrera, sino de gestionar el valiosísimo terreno en San José del Cabo para construirla. Lograr esto en un lugar donde la tierra vale oro requiere capacidad de gestión, visión de Estado y un amor genuino por la educación y la salud de las próximas generaciones de sudcalifornianos.
Y su visión no se encierra en su municipio. Agúndez ha demostrado que la verdadera vocación de servicio no tiene fronteras territoriales. Su empatía ha llegado hasta La Paz, donde gracias a su donación directa de medicamentos a la asociación FIPCAM, decenas de familias vulnerables de la comunidad de El Centenario pudieron recibir atención y tratamientos totalmente gratuitos durante sus jornadas médicas. Ayudar al que menos tiene, ahí donde más duele, es la marca de un líder sensible y cercano.
A todo esto se suma una madurez democrática que pocos tienen: el respeto absoluto a la libertad de expresión. En tiempos donde es fácil atacar a los medios, Christian Agúndez se ha sentado de frente con los periodistas sudcalifornianos, reconociendo su labor indispensable para mantener informada a la sociedad.
Los números son claros y el ánimo de la gente en las calles también lo es. Al final del día, los envidiosos y los fanáticos podrán hacer ruido, pero el ruido se lo lleva el viento. Lo que se queda son las obras, la salud, la educación y el bienestar de las familias. Christian Agúndez ha decidido que su campaña sea su trabajo diario y, si las tendencias continúan, esa será exactamente la fórmula que lo lleve a la gubernatura en 2027.





Deja un comentario