Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Ante la reciente e injustificable improvisación en torno al calendario escolar, la presidenta del PRI Roxana Higuera se ha plantado no solo como una oposición crítica, sino como la defensora de la certidumbre y seriedad que las familias mexicanas merecen.
La denuncia de la dirigente priista ha sido certera e implacable: “Ni con las vacaciones pueden ponerse de acuerdo”. Con la sensibilidad de quien entiende las verdaderas dinámicas ciudadanas, Roxana Higuera señaló tajantemente que los mensajes contradictorios de la Secretaría de Educación Pública y sus rectificaciones de última hora tras días de incertidumbre, son una evidente muestra de la incapacidad para gobernar de los funcionarios morenistas. Para la presidenta del PRI sudcaliforniano, resulta lamentable e inaceptable que se juegue con la organización de los hogares y el esfuerzo de los docentes, especialmente cuando México atraviesa un severo rezago educativo.
Pero el liderazgo de Roxana Higuera trasciende la simple queja administrativa; demuestra poseer la agudeza política para leer el tablero completo. Mientras el gobierno federal enreda a la opinión pública con decisiones educativas sin planeación, la dirigente advierte una maniobra mucho más oscura. Con valentía y claridad, ha puesto sobre la mesa una interrogante crucial: cuestiona si este desorden no es, en realidad, un distractor premeditado para desviar la atención de los verdaderos fracasos del régimen, apuntando directamente al escándalo internacional y la crisis política que enfrenta Morena en Sinaloa. Higuera deja claro que no permitirá que las crisis más graves del país, como la seguridad y la economía, se invisibilicen bajo polémicas prefabricadas.
La postura de Roxana Higuera es el reflejo del trabajo de reconstrucción del PRI en Baja California Sur: consolidar una institución seria, estructurada y enfocada en exigir resultados. Como bien ha sentenciado la lideresa con total autoridad moral, “gobernar no es improvisar todos los días”. Su exigencia de tener instituciones responsables y capaces contrasta drásticamente con una administración federal dedicada a vivir «apagando incendios que ellos mismos provocan».
Hoy, Roxana Higuera demuestra que el PRI de Baja California Sur cuenta con un liderazgo fuerte y con rumbo. Su voz no solo exhibe el desorden y las ocurrencias del oficialismo, sino que traza el camino de la responsabilidad política, recordando que México necesita certeza y orden. Con este nivel de firmeza y claridad, Higuera se consolida como el perfil clave para guiar al priismo sudcaliforniano hacia la recuperación del Estado de derecho y la victoria.





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