La Arenga

Por Juan Carlos Méndez Ramírez

En la historia de Baja California Sur, hay episodios y nombres que marcan un antes y un después en el progreso de nuestra gente. A un año de culminar su ciclo al frente de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), es un acto de justicia y de honestidad periodística hablar con claridad sobre el legado del Dr. Dante Arturo Salgado González. Sin restar absolutamente ningún mérito al enorme esfuerzo de quienes forjaron la institución, como el exgobernador Don Ángel César Mendoza Arámburo, o de rectores que le antecedieron como Gustavo Cruz Chávez, la realidad es indudable: Dante Salgado es, hoy por hoy, el mejor rector que ha dirigido nuestra Alma Mater.

¿Quién es verdaderamente Dante Salgado? Es, antes que nada, un sudcaliforniano de a pie, un hombre forjado en la auténtica cultura del esfuerzo desde sus tiempos de estudiante. Su nivel de preparación intelectual es de primer mundo: cuenta con Doctorado y Maestría en Letras, así como licenciaturas en Derecho y en Literaturas Hispánicas, todas con mención honorífica por la máxima casa de estudios del país, la UNAM; además de ser Maestro en Historia Regional por nuestra propia UABCS. Es un investigador incansable, miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 2006, y autor de obras fundamentales sobre grandes pensadores como Octavio Paz, Efraín Bartolomé y Jaime Sabines. Pero lo verdaderamente extraordinario es que, frente a este peso académico apabullante, es un hombre de una enorme sencillez y humildad; un educador que sabe escuchar antes que imponer.

Cuando la universidad más lo necesitaba, él se erigió como el gran conciliador. Con una mística académica inquebrantable, logró la pacificación laboral, equilibró las finanzas de la institución y, en un acto de verdadera justicia histórica, le dio voz, voto e inclusión a los estudiantes en la toma de decisiones, cerrando por fin una larga brecha de lucha por sus derechos. Además, ha demostrado ser un valiente y férreo defensor de la autonomía universitaria. Sabe proteger la libertad de cátedra con inteligencia y enorme prudencia, sin armar pleitos ni desgastes innecesarios, garantizando que la institución siga firme en su misión de educar ante cualquier amenaza que flote en el ambiente nacional.

Dante Salgado tiene una profunda visión de Estado y cero apego a los fanatismos o doctrinas políticas. Su experiencia previa como asesor jurídico en la Cámara de Diputados, en el Senado de la República y en el Gobierno del Estado, le dio la madurez política exacta para mantener a la universidad lejos de la polarización y de las grillas estériles. Él prefiere mantener los reflectores «a media luz» sobre su persona, dejando que sean los éxitos y avances de la universidad los que hablen por sí solos. Ha sabido tejer fino, trabajando de la mano con todos los niveles de gobierno sin importar los colores partidistas, porque entiende que el único objetivo es el bienestar de las ciudadanas y ciudadanos.

Ese trabajo titánico, responsable y silencioso ya fue reconocido en lo más alto de la vida pública. Recientemente, el Congreso del Estado, en un acto impulsado con gran sensibilidad humanista por el diputado Sergio Guluarte Ceseña, inmortalizó el lema de la universidad en letras doradas en su Muro de Honor. Este es el aplauso definitivo a un rector que sacó a la UABCS de sus muros tradicionales, proyectándola con excelencia académica hacia la vanguardia internacional y llevándola a todos los rincones del estado.

A un año de entregar la rectoría, el pueblo sudcaliforniano y los jóvenes universitarios pueden estar tranquilos y profundamente orgullosos. Dante Arturo Salgado González nos deja una universidad moderna, sana y en constante progreso. Nos comprobó que la educación es el verdadero y único motor de la patria y que, como él mismo ha logrado consolidar, efectivamente «la Universidad nos Une». Es, en resumen, un líder excepcional que gobernó con el intelecto brillante de un académico, pero, sobre todo, con el corazón humilde de un buen sudcaliforniano.

Hace medio siglo, en el lejano 1976, nuestra máxima casa de estudios nació literalmente en el monte; brotó de la aridez del desierto para convertirse en un oasis de conocimiento y en el orgullo absoluto de toda Baja California Sur. Hoy, en pleno 2026, al celebrar el glorioso 50 aniversario de la universidad, vemos cómo aquella semilla de esperanza floreció para transformar el destino de miles de jóvenes. A un paso de concluir este ciclo histórico, el pueblo sudcaliforniano comprende que las grandes obras exigen timoneles de verdadera grandeza. Y la historia, que es sabia e implacable, habrá de recordar por siempre que esta noble institución, que se levantó entre la arena y los sueños de nuestra gente, alcanzó su época más brillante, su madurez humanista y su cima más alta gracias al intelecto, la sencillez y el corazón de un solo hombre: el Dr. Dante Arturo Salgado González.

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