HOMO CHOYERUS
Por Nativus Pericuúm
En la política, los números y las estructuras no se sostienen a largo plazo si no hay congruencia. Y es precisamente ese valor, la congruencia, lo que diferencia a la presidenta municipal de La Paz de la clase política choyera. Ayer en un encuentro con amigas y amigos aliados de la transformación, Milena dejó un mensaje que sacude el tablero político estatal: en este movimiento no hay espacio para la simulación, el engaño, ni para los intereses personales o de grupos de poder.
Milena no es una política que se subió al barco de la Cuarta Transformación cuando ya era cómodo o conveniente gobernar bajo esas siglas. Como ella misma lo recordó ante sus aliados, su compromiso nació en las calles desde 2017, acompañando a Andrés Manuel López Obrador en su tercer recorrido por el país rumbo a la Presidencia. Esa trayectoria de lucha le otorga hoy la autoridad moral para exigir que los principios de «no mentir, no robar y no traicionar» se apliquen con hechos, y no se queden arrumbados en discursos vacíos. Su llamado es firme y directo: hay que respaldar el proyecto de nación de la presidenta Claudia Sheinbaum desde cada trinchera, cerrando el paso a quienes buscan repetir las viejas prácticas de corrupción que tanto lastimaron a la ciudadanía.
Y es que la defensa del proyecto que encabeza Milena se hace con resultados tangibles en la mano. Mientras otros basan sus aspiraciones en promesas o campañas mediáticas, ella pone sobre la mesa logros históricos para La Paz que demuestran su amor al pueblo y a la patria. Ante los ciudadanos, pudo enlistar la creación del Centro de Monitoreo del Agua, el rescate de espacios públicos monumentales como «El Piojillo», la verdadera revolución en la movilidad con el sistema de transporte «Tiburón Urbano» y la instalación de bebederos.
Además, reafirmó su visión profundamente humana en el tema de seguridad. No solo ha mejorado los salarios de los policías, sino que demostró una inmensa empatía al crear «La Madriguera», una guardería dedicada exclusivamente a las hijas e hijos de los elementos de seguridad, permitiéndoles trabajar con la tranquilidad de que sus familias están protegidas.
Como bien lo sentenció frente a la gente que conoce la realidad de las colonias: “Cuando se trabaja con honestidad, los resultados están”. Estos avances demuestran que es posible gobernar de manera eficiente cuando el compromiso es con la solución de las demandas ciudadanas y no con las familias de poder.

De cara al 2027, la lectura de este encuentro es irrefutable. La «cargada» social y política que la acompaña no es producto de la inercia, sino de la autenticidad. El pueblo sudcaliforniano sabe distinguir perfectamente entre quienes usan el membrete del partido para ambiciones individuales y quienes, como Milena Quiroga, construyen la transformación escuchando en el territorio. Con la convicción absoluta de que «solamente el pueblo puede salvar al pueblo», Milena no solo lidera las encuestas, sino que se erige como la única garantía de que la verdadera Cuarta Transformación, sin simulaciones, gobernará Baja California Sur.





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