Encuestas…túnel de turbulencia

Encuestas…túnel de turbulencia

Por Juan Carlos Méndez Ramírez

todas las cosas fingidas, caen como flores marchitas,

Porque ninguna simulación puede durar largo tiempo

(Marco Tulio Cicerón).

En lugar de construir indicadores comprometidos con la verdadera forma de pensar y decidir de la ciudadanía, las nuevas reglas del juego antidemocrático de las casas encuestadoras y sus filiales televisoras del País, amenazan con desfigurar el rostro de la imparcialidad y la equidad del proceso electoral. Los espacios creados para las nuevas formas de participación de la ciudadanía han caído en la peligrosa inducción del voto, al estilo del viejo régimen priísta.encuestadoras.jpg

Las casas encuestadoras, consorcios televisivos, y la tremenda mayoría de los Diarios Nacionales han dado muestras de que han preferido los acuerdos subterráneos con el poder y con los intereses creados que con la ciudadanía y el sufragio efectivo. Ahora los resultados de una Casa encuestadora se encuentran en el umbral de interrumpir su proceso de ejercicio de independencia y los grupos de poder que había logrado sacudirse -no sin esfuerzos y acosos-, el sistema electoral mexicano.

Como si no hubiéramos aprendido nada de las elecciones presidenciales de 2012, la revuelta electorera de Nuevo León con un Gobernador que gana “sin partido” y la última en Estados Unidos con Donald Trump; las nuevas elecciones de 2018 se desarrollan en los medios electrónicos y los sitios de comunidades sociales de la web.

Tal parece que en la mente de nuestros fondistas de la opinión y de los Generales encargados de los noticieros de radio y televisión, el teflón ha desvanecido todo antecedente o recuerdo político-electoral-estratégico, pues su preterición es sorprendente.

Ahora la falta de confianza que la sociedad tiene en las empresas encuestadoras titiriteras de los principales noticieros y el hartazgo por la clase de políticos salvadores del mundo y redentores del cambio, no solo está permeando en los jóvenes universitarios, sino en el elector de a deberás; y aun así siguen apostando al fracasado estilo de la fallida encuestitis, o ya de plano a alegrar su suerte con el uso de los datos que arroja una y otra empresa encuestadora, sin detenerse a revalorar que la reproducción de los viejos vicios de siempre, el del alegre uso de cifras e informaciones electorales dejó mucho que desear desde el 2010.

Esta estrategia de anteponer la inteligencia y la confianza del elector por números y cifras de las llamadas encuestas electorales, ya demostraron su malograda falibilidad y algo peor que fracaso y necedad: la falta de interés en el elector, que refleja la desconfianza de la ciudadanía en los medios de comunicación, que le apuestan al billetazo y la componenda de privilegios, que representa catapultar a la silla presidencial a su cliente electorero, pasando al descredito de la clase política y de los opinadores y analistas que parten de una tesis basada en las encuestas y no en indicadores de desarrollo, sustentabilidad y manejo de políticas sociales del modelo que representan quienes aspiran a un cargo publico.

En este momento, es oportuno voltear al último proceso electoral que cimbró a Norte América y el mundo, que se desarrolló en la mas inequitativa competencia y que aun así los estadounidenses le dieron la vuelta a las practicas ruines y sucias de quienes están siendo llamados al juicio del tiempo. Porque habría que decir, que todas las encuestas apuntaban a que Hilary Clinton arrasaría la elección; y al final el voto universal, libre y secreto, dio un revés a las pomposas encuestas impostoras, que quisieron manipular la existencia de libertades de opinión y decisión.

Pero en el plano nacional, importaría analizar que también en las elecciones para renovar gubernaturas en 2016 en varios estados del País, fueron marcadas por la mas burda regresión democrática en el plano electoral, pues hacía mucho que no se observaba tanto adorno y descaro de la franca intromisión de gobernadores en la justa electoral; tanta subordinación política de los organismos electorales; tanta cantidad de dinero de dudoso origen invertido en las campañas; y algo no menos grave, tanta violación sistemática de los principios que guiaron la precaria transición a la democracia electoral en México.

En ese marco de referencia se preparaba y perfeccionaba una abierta regresión autoritaria en la forma de carro completo para el PRI, y de alguna manera envuelta en el argumento del triunfo contundente de las elecciones federales de 2012.

Y entre vitoreo y chayotazos en el plano nacional de 2016, las encuestas y la televisión abierta, daban por seguro el hecho de que el PRI ganaría todo, Gubernaturas y Congresos locales en Quintana Roo, Durango, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Tlaxcala o Tamaulipas; con porcentajes de triunfo mayores a 12% y en algunos casos con ventajas de 14 a 25%, igual como sucedió en nuestro estado en 2011, en que se hablaba que el PRD arrasaría, seguido del PRI y por último el PAN al que le daban un arrinconado y precario 16% del voto efectivo.

Lo curioso es que en ese 2016, ni televisoras ni casas encuestadoras dieron un coto de posibilidades para que el PRI perdiera, ni siquiera como broma anticiparon las derrotas del PRI en Tamaulipas, Puebla o Veracruz, mucho menos dieron posibilidad alguna a la cerrada elección de Colima y zacatecas, amén de que terminaron judicializados estos últimos procesos y tuvieron que resolverse en una larga, dilatada y prolongada estratagema postelectoral.

En Veracruz el promedio de encuestas daba el triunfo al PRI por una diferencia de 14% de los votos; y en realidad al finalizar el conteo del PREP, en la madrugada del día siguiente a la elección, no solo en Veracruz sino en 6 estados más, los triunfos de los frentes opositores fueron contundentes, y en Sinaloa fue muy apretado, pero aun más inesperado. Estos resultados significaron diferenciales de más de 10% con relación a las encuestas levantadas.

Esta referencia se corroboró, con el ejemplo que los ciudadanos dieron y la manera en como defendieron el voto y su libertad efectiva ganada en estos años: La del voto y su libre decisión, en medio de un contundente bombardeo de mentiras y simulaciones de triunfos inexistentes. La gente salió a votar desde temprano con valor e inteligencia, para marcar un voto diferente al bullicio de la mercadotecnia publicista electoral.

Pero no solo ejerció ese derecho, también eligió el valor de la libertad de decisión, frente al sistema opresor; y de plano liberarse de los cacicazgos de los gobernadores más ramplones, astutos y pillos del país, a pesar de que los candidatos priistas en los estados eran de otra generación de políticos, imberbes “frescos” y no parte de la rancia maquinaria de dinosaurios.

Los ciudadanos prefirieron usar la prudencia y la paciencia, con la perseverancia del revolcón del 2000 y su cualidad de cavilación del ser y el deber ser en el libro La Política de Aristóteles: ocultar su verdadera intención de voto y no dar a los encuestadores información cierta, reflejada como hoy en día en un 70% de no sabe o no respondió seguramente por desconfianza y el temor reinantes.

Y aunque se pueda fundamentar que en las elecciones del próximo año, la situación es incomparable, puesto que a diferencia de las del 2012, el hecho de que se diga y atiborre por todos los medios nacionales, que AMLO es el candidato anticipado que va al frente; y el consistente en que realiza una campaña como las de 2006 y 2012 -es decir, sin límites de gasto, con aparatos territoriales impresionantes, con los ayer enemigos priistas como Arturo Núñez, Manuel Barttlet, Leonel Cota, entre otros, poniendo a sus empleados a trabajar descaradamente por MORENA-, dando claros plumazos que están abiertamente al servicio de un caudillo, sin imaginar que están enterrando su principal instrumento, la libertad de expresión al convertir a MORENA en el aparato político dominante y regresarle a México la principal amenaza antidemocrática.

El México de los contrastes del PRI, es el México de los días postreros de la madre de todas las batallas electorales; y es una situación que los sectores más conscientes de la ciudadanía ya visualizaron. Se percibe entonces, la reproducción de las prácticas históricas de inducción del voto por el PRI, aunadas a un abuso absoluto en los espacios mediáticos (en el País el 80% del espacio en los periódicos está ocupado por el PRI), que han creado una percepción del PRI como el partido gobernante, aun antes de serlo. Además, en la mayor parte del país el PRI es, en efecto, muy mal gobierno y en la presidencia de la Republica resultó que no tiene remedio; y está destinado a revivir los momentos más antidemocráticos, corruptos e impunes de la Post Revolución.

Tal parece que a pesar de las manifestaciones de miles de ciudadanos por la falta de transparencia y veracidad de las encuestadoras, no han cimbrado los intereses de los grandes consorcios televisivos, ni los informes transformados en notas a base de billetazos, lo cual es la repetición de su error del 2016. El alto porcentaje de “no respuesta” en sus encuestas debería indicarles que algo está pasando.

Por ejemplo, es tanta la urgencia que algunos episodios de los contrastes de tiranía, asemeja un estado de perros carroñeros, en que no importa el fin, ni el medio, ni la coyuntura: Lisa y llanamente el poder por el poder, reflejo de la imprudencia que da la incapacidad de personajes como Andrés Manuel López Obrador, que en plena entrevista radiofónica casi inhibe su pobre cultura, utilizando vocablos de estar ¨hasta la madre¨ porque no tiene todavía el poder y la silla presidencial segura.

Lo peor de todo, es que este tipo de personajes ha convertido a la política, en un burdel de mercado de piratería, puesto que todo lo que ha blofeado y prometido en gran parte es irrealizable, porque francamente ocurre a planteamientos que son inviables.

En 2010, 2011, 2015 y 2016 las casas encuestadoras que maneja Televisa, Reforma, TV Azteca, Excélsior, Milenio, Ovaciones y el Universal quedaron marcadas por la mediocridad y el favoritismo al PRI, luego de que los partidos opositores –y hasta un candidato independiente- derrumbaron esta ficción. Quedó una sensación en la ciudadanía, de que las encuestadoras se repartieron el billete y no fueron la puerta de acceso a la percepción eficaz de la información publica electoral, sino la aldaba de los secretos de los abusos del poder, de la información para condenar a los adversarios, del crimen y la mafia organizada.

Las casas encuestadoras acaban de entrar en el túnel de turbulencia de intereses creados… que podrían demeritar el trabajo de independencia y autonomía del IFE ganado en los últimos años.

Recibo sus comentarios en

bcsmonitoreo@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s