La Arenga

Por Juan Carlos Méndez Ramírez

La política, cuando se ejerce con vocación y cercanía, tiene el poder de transformar realidades. Hoy en día, los habitantes de La Paz no solo buscan siglas o discursos gastados; exigen rostros que inspiren confianza, trayectorias que hablen por sí solas y, sobre todo, una auténtica preparación para gobernar. En este escenario de definiciones rumbo a los próximos comicios electorales de 2027, el Partido Acción Nacional (PAN) tiene ante sí una oportunidad histórica de abanderar un proyecto que devuelva la esperanza a nuestra gente. Y ese proyecto, por razones de peso y congruencia, tiene un nombre claro: Azucena Meza.

Hace apenas unas semanas, en un paso que sacudió positivamente el panorama político local, Azucena tomó la firme decisión de afiliarse al PAN y enarbolar con orgullo la trinchera de este partido. No se trata de una adhesión más; es la incorporación de una mujer íntegra, sumamente preparada, con una experiencia probada en el servicio público y, por encima de todo, una promotora incansable de la democracia, la libertad y el bienestar de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Su llegada al panismo no es producto del azar, sino de una convicción profunda de trabajar por el bien común.

La mejor prueba de que el liderazgo no se improvisa se vivió ayer en las jornadas de capacitación convocadas por el Comité Directivo Municipal del PAN en La Paz, encabezado por Víctor Prado. Allí, donde se dieron cita quienes aspiran a construir el futuro de nuestra capital, Azucena Meza y el equipo de «AzuMe La Paz 2027» no solo asistieron, sino que participaron activamente, demostrando un compromiso absoluto con la formación técnica, la identidad política y la conexión directa con las necesidades de la ciudadanía.

Acompañada por un equipo sólido y de arraigo ciudadano, integrado por figuras respetadas como Alejandro Davis Monzón, Miguel Murillo, Víctor Acevedo y María de Jesús Castro, Azucena demostró que la política se hace en colectivo. En un ambiente de respeto y diálogo constructivo, incluso coincidiendo amigablemente con otros perfiles como Mario Riecke, dejó en claro que la unidad y la preparación son los únicos caminos para construir una alternativa electoral verdaderamente competitiva. Como bien lo expresó Meza en ese encuentro: “Valoro mucho estos ejercicios porque nos permiten conocernos, escucharnos y entender que, más allá de cualquier aspiración individual, tenemos que construir un proyecto competitivo desde la unidad, la preparación y el respeto entre quienes participamos”.

Lamentablemente, este valioso ejercicio de unidad y compromiso partidista también sirvió para evidenciar quiénes ven a las instituciones únicamente como un vehículo de conveniencia personal. En un contraste que no pasó desapercibido para la militancia ni para los observadores políticos, Lavinia Núñez Amao —quien también se ha acercado al PAN buscando la candidatura a la alcaldía— brilló por su ausencia. Si el interés por el partido y por el bienestar de los paceños fuera genuino, ese era el espacio idóneo para estar presentes, escuchar y sumarse al esfuerzo colectivo. La política del oportunismo, aquella que solo aparece cuando hay candidaturas en juego pero se ausenta cuando se trata de trabajar y capacitarse, ya no cabe en el nuevo proyecto que exige nuestra sociedad.

La Paz necesita un liderazgo con rumbo y calidez humana. Por su capacidad probada, su estructura organizada, su reciente pero convencida integración al PAN y su inquebrantable vocación de servicio, Azucena Meza es, sin lugar a dudas, la candidata natural que debe abanderar al PAN para recuperar la presidencia municipal en las elecciones del próximo año. Es momento de apostar por la seriedad, la congruencia y la cercanía con la gente más vulnerable; es momento de caminar con Azucena Meza rumbo a un mejor destino para nuestra querida capital.

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