HOMO CHOYERUS
Por Nativus Pericuúm
A escasos días de que el partido Morena defina quién encabezará su proyecto político rumbo a la gubernatura de Baja California Sur, el escenario no admite dudas, especulaciones ni titubeos. El proceso interno arranca con una tendencia que ha dejado de ser una simple fotografía del momento para convertirse en una constante incuestionable a lo largo de los meses: Milena Quiroga Romero llega con una ventaja que ninguna encuesta, y mucho menos sus competidores, ha logrado revertir.
Si algo caracteriza a esta antesala de la decisión final es la abrumadora consistencia de los datos demoscópicos. Mientras otros perfiles registran variaciones importantes y caídas en sus números entre una medición y otra, la expresidenta municipal con licencia ha logrado construir un piso sólido de apoyo ciudadano que la mantiene inamovible y la convierte en la referencia obligada dentro de la contienda interna.
No se trata de la publicación de un solo estudio aislado; son firmas del prestigio de Campañas & Elections México, Demoscopía, Electoralia, FactoMétrica y TResearch las que coinciden de manera unánime en ubicarla en el primer lugar de las preferencias, con márgenes que en algunos escenarios llegan a superar los dos dígitos de distancia frente al resto de los aspirantes. Con el inicio formal del proceso, las cifras dictan sentencia: Milena arriba como la aspirante mejor posicionada y con el mayor respaldo medido en el estado.
Pero en la política, los números abrumadores no caen del cielo. Esta ventaja irreversible es el resultado directo de lo que los analistas políticos identifican como su principal fortaleza: una agenda centrada estrictamente en resultados palpables de gobierno, una presencia permanente en todos los municipios de la entidad y una cercanía innegable con los distintos sectores de la sociedad.

Las encuestas solo reflejan en papel lo que en las calles es un fenómeno social masivo. La prueba más contundente de este respaldo territorial se vivió hace unos días en el Estadio Arturo C. Nahl, donde más de diez mil familias, trabajadores, mujeres y jóvenes provenientes de los cinco municipios abarrotaron el recinto para arroparla. Ese encuentro ciudadano, que marcó el cierre de una etapa administrativa histórica y el inicio de una nueva ruta para Baja California Sur, demostró que su proyecto tiene alma y estructura.
En un estado que ya no se conforma con promesas, Milena ha sabido demostrar que la confianza no se gana con discursos, sino que se gana con hechos. Su legado en La Paz —con el acceso al agua, la modernización de la movilidad, la dignificación policial y su férrea defensa del medio ambiente al asegurar que «la Sierra de la Laguna no se toca»— avala su proyecto de futuro. Al cerrar su etapa como alcaldesa con la tranquilidad del deber cumplido, ha dejado claro que la honestidad es la mayor fuerza que puede tener un gobierno.

Hoy, la atención se traslada a las cúpulas y a la decisión oficial de Morena. Sin embargo, el veredicto del pueblo sudcaliforniano ya fue emitido. Al eco de las miles de voces que aseguraron que «la palabra choyera se cumple», el proyecto rumbo al 2027 se resume en la poderosa pregunta que Milena lanzó a la ciudadanía: “Si juntos transformamos La Paz… ¿por qué no transformar todo Baja California Sur?”. La «cargada» es total, las encuestas son inobjetables y el relevo transformador sigue teniendo, indiscutiblemente, rostro de mujer.





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