Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Quienes amamos a Baja California Sur sabemos que Mulegé tiene una magia muy especial. Tenemos productos de primera, un pan inigualable y, sobre todo, gente trabajadora que no se rinde. Sin embargo, para que el resto del estado reconozca esta riqueza y Mulegé prospere, hace falta alguien que lo impulse y lo represente con orgullo. Eso es exactamente lo que la alcaldesa Edith Aguilar Villavicencio está demostrando con hechos.
Hace unos días, fuimos testigos de cómo ese municipio brilló con luz propia en el importante festival gastronómico «La Pazión por el Sabor 2026». Gracias al respaldo de su administración, el «Pabellón Mulegé» se convirtió en un éxito rotundo, dándole a las cooperativas pesqueras, panaderías, restaurantes y pequeños emprendedores un gran escenario para presumir la enorme calidad de lo que ahí se hace con sus propias manos. Como bien lo expresó la presidenta municipal, ver a los muleginos brillar es un motivo de profundo orgullo, porque pone en evidencia la grandeza, el talento y la dedicación de su tierra.

Pero lo que realmente hace que el trabajo de Edith Aguilar conecte con la gente no es solo la promoción económica de su municipio, sino su innegable sensibilidad social. Y es que este evento no se trató únicamente de presumir la deliciosa gastronomía mulegina; tuvo un propósito humano y muy noble: fortalecer la nueva Casa Mulegé en la ciudad de La Paz.
¿Qué significa esto para el ciudadano de a pie? Significa empatía y alivio. Esta casa es un espacio creado específicamente para dar apoyo, refugio y acompañamiento a las familias muleginas que se ven en la dura necesidad de viajar a la capital del estado por motivos de salud. Cualquiera que haya tenido a un ser querido enfermo sabe lo angustiante y costoso que es estar lejos de casa. Pensar en estas familias vulnerables y garantizarles un espacio seguro demuestra que, para la alcaldesa, el bienestar de las personas está por encima de todo.
Edith Aguilar entiende perfectamente que gobernar no es solo administrar desde una oficina; es caminar, gestionar y cuidar a su comunidad. Al hacer equipo con organizaciones como CANIRAC e impulsar a sus productores locales, mientras al mismo tiempo protege a las familias más vulnerables, lo que demuestra que Mulegé sigue avanzando firme como un referente de tradición, hospitalidad y desarrollo.

Con una visión clara y el corazón puesto en su gente, la alcaldesa nos invita a seguir poniendo el nombre de Mulegé en lo más alto. Y con acciones solidarias como esta, es un orgullo sumarse a ese esfuerzo.





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