Por Juan Carlos Méndez Ramírez

La realidad exige firmeza, y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Baja California Sur levanta la voz con autoridad. Ante los graves y recientes señalamientos que vinculan a actores políticos con el crimen organizado en estados como Sinaloa, la presidenta del Comité Directivo Estatal, Roxana Higuera Espinoza, ha asumido una postura inquebrantable en defensa de la legalidad. Su mensaje es claro y contundente: “México no puede acostumbrarse a vivir entre la violencia, ni mucho menos con la sospecha de que quienes gobiernan puedan estar vinculados con el crimen organizado”. La ciudadanía, con justa razón, merece paz, certeza, verdad y justicia.

La visión de Higuera Espinoza no permite medias tintas ni discursos evasivos escudados en una falsa soberanía. Señalar y exigir investigaciones a fondo, con total transparencia y sin protección política, no es un simple acto de oposición, sino una defensa irrestricta del Estado de derecho, donde “nadie puede estar por encima de la ley”. Resulta alarmante el nivel de violencia y desapariciones, una realidad dolorosa para miles de familias que no debe diluirse en debates políticos vacíos; requiere acciones y resultados. Pero, sobre todo, la dirigente advierte una prioridad ineludible y urgente para los sudcalifornianos: no debemos permitir que esta denostable tendencia de impunidad se intensifique en Baja California Sur. Como bien señala, frente a señalamientos de esta magnitud, el silencio y la evasión también conllevan una profunda responsabilidad política.

Para exigir instituciones fuertes y gobiernos responsables que estén a la altura de estos enormes desafíos, se requiere de un partido político estructurado, sólido y con autoridad moral. Es aquí donde la estrategia integral de Roxana Higuera cobra su mayor sentido político. El PRI no solo está exigiendo legalidad hacia afuera, sino que se está reconstruyendo con inteligencia hacia adentro. Como lo ha demostrado en las recientes y nutridas reuniones de trabajo con la militancia, sectores y dirigencias, el partido ha entendido que para liderar las causas ciudadanas primero debe consolidar un proyecto claro y unificador.

“Donde no hay organización, no hay fuerza política. Y donde no hay estructura, no hay futuro electoral”. Esta máxima es hoy el verdadero motor del resurgimiento tricolor. Frente a la necesidad de defender al país y al estado, Higuera Espinoza ha llamado a cerrar filas de manera contundente, recordando que apostar por rutas ajenas solo debilita a la institución entera. El PRI sabe que su mayor riqueza está en su gente; el partido “tiene cuadros, liderazgo y territorio”. Por ello, la puesta en marcha de programas de movilización como «Defensores de México» no es solo una estrategia electoral de cara al 2026-2027, sino una auténtica convocatoria de organización de las bases para proteger a las instituciones frente a la amenaza de la impunidad y asumir el momento político con fuerza.

El PRI de Baja California Sur se está preparando para la batalla electoral actuando con estrategia, apertura y sin renunciar a su identidad. Con una convicción inquebrantable impulsada por Roxana Higuera, el partido demuestra que tiene con qué competir y está destinado a ser un protagonista central en la próxima elección. Alzando la voz valientemente por la seguridad de las familias y, al mismo tiempo, fortaleciendo sus cimientos territoriales, el tricolor reafirma que estará a la altura de los retos actuales. El PRI se fortalece desde adentro, y con esa lealtad, estructura y firmeza inquebrantable, se erige hoy como el defensor del Estado de derecho que Baja California Sur necesita urgentemente.

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