Por Juan Carlos Méndez Ramírez

En el dinámico escenario político y administrativo de Los Cabos, a menudo son las figuras discretas, aquellas que rehúyen el brillo de los reflectores, las que cimentan las bases para un desarrollo sólido y equitativo. Tal es el caso de Rigoberto Arce Martínez, el tesorero municipal, un hombre cuyo perfil bajo no debe confundirse con falta de impacto; al contrario, su gestión se distingue por una honestidad a prueba de dudas, una responsabilidad inquebrantable y una lealtad profunda tanto al pueblo de Los Cabos como a la visión del alcalde Christian Agúndez.

Durante la reciente reactivación de la Comisión Técnica de Catastro 2025, la voz autorizada de Arce Martínez resonó con claridad, exponiendo una problemática que había permanecido en la sombra durante años: la obsolescencia de los valores catastrales. Su explicación detallada de cómo la falta de sesiones desde 2021 impidió enviar propuestas de actualización al Congreso, limitando los ajustes a la mera inflación, revela un profundo conocimiento de los entresijos administrativos y sus consecuencias directas en la realidad del municipio.

Lejos de buscar protagonismo, Arce Martínez señaló con precisión cómo esta inacción había generado injusticias tributarias, con zonas enteras desactualizadas, predios clasificados incorrectamente y, por ende, una recaudación que no reflejaba el verdadero valor del mercado inmobiliario. Su diagnóstico certero: “Los Cabos es un municipio muy cambiante; hay zonas catalogadas con valores que ya no reflejan su realidad”, no solo evidencia su inteligencia y comprensión de la dinámica local, sino también su preocupación por la equidad.

La respuesta de la administración, impulsada en gran medida por la diligencia de Arce Martínez, no se hizo esperar. El anuncio de un nuevo vuelo aerofotogramétrico para actualizar el padrón catastral es una medida contundente que habla de una gestión proactiva, basada en información precisa y actualizada. Esta herramienta, según sus propias palabras, será “fundamental para garantizar decisiones basadas en información precisa y actualizada”.

La visión de Rigoberto Arce Martínez es clara: asegurar que los impuestos se apliquen de forma equitativa y proporcional, conforme a la normativa vigente. Su referencia a la institucionalidad establecida desde 1999 en el Diario Oficial de la Federación subraya su compromiso con la legalidad y su profundo respeto por el marco normativo. No se trata de improvisación, sino de cumplir con la norma para que los catastros reflejen los valores de mercado, un principio fundamental para la justicia tributaria y el ordenamiento urbano.

En un entorno donde a menudo prevalece la búsqueda del reconocimiento individual, la figura de Rigoberto Arce Martínez destaca por su dedicación silenciosa y efectiva. Su labor al frente de la tesorería municipal, coordinando la reactivación de un órgano clave como la Comisión Técnica de Catastro, demuestra una entrega leal y una inteligencia puesta al servicio del bien común y del proyecto de transformación liderado por el alcalde Christian Agúndez. Su enfoque en la sustancia por encima de la forma, su aversión al protagonismo vacío, son cualidades que merecen ser destacadas y valoradas en un servidor público.

Rigoberto Arce Martínez personifica la solidez y la responsabilidad, trabajando incansablemente entre bambalinas para garantizar que Los Cabos avance hacia un futuro más ordenado y justo. Su gestión, aunque discreta, es un pilar fundamental para la administración actual y un ejemplo de servicio público honesto y eficiente. Su lealtad al pueblo y al alcalde Agúndez se traduce en acciones concretas que, aunque no siempre visibles en los titulares, son esenciales para el bienestar de la comunidad cabeña.

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