La Arenga
Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Este injustificado encarecimiento no se detiene en las estaciones de servicio, sino que detona un brutal aumento en cadena que impacta directamente en el transporte, los alimentos y los servicios básicos de todas las familias.
(Rigo Mares)
Baja California Sur atraviesa una situación económica insostenible. Las familias sudcalifornianas son las principales víctimas de las ocurrencias y la falta de una estrategia efectiva por parte del actual gobierno federal, el cual ha traicionado y olvidado sus promesas de reducir el precio de los combustibles. Hoy, el pueblo sufre las graves consecuencias de este mal gobierno cada vez que intenta llevar alimento a su mesa o mantener a flote sus negocios.
La gravedad de nuestra realidad es innegable y los números hablan por sí solos. Con la gasolina regular rondando los 25 pesos por litro, la Premium cerca de los 30 pesos, y el diésel —combustible clave para la actividad productiva— alcanzando ya los 31 pesos, la presión sobre sectores vitales como la pesca, la construcción, la distribución de mercancías y el turismo ha llegado a un límite alarmante.
Como ha advertido de manera oportuna Rigo Mares, presidente estatal del Partido Acción Nacional (PAN), este injustificado encarecimiento no se detiene en las estaciones de servicio, sino que detona un brutal aumento en cadena que impacta directamente en el transporte, los alimentos y los servicios básicos de todas las familias. Debido a nuestra condición geográfica prácticamente insular, las políticas insensibles del centro del país son destructivas para nuestra economía local, pues aquí el traslado de cualquier mercancía multiplica los costos de todo el mercado.
Frente al abandono federal, Rigo Mares ha alzado la voz en una férrea defensa del pueblo sudcaliforniano, resumiendo nuestra crisis en una frase contundente: “En Baja California Sur, cuando sube la gasolina, no sólo sube el costo de moverse… sube el costo de vivir”.
Mientras el gobierno actual castiga a los ciudadanos, Acción Nacional demuestra que está del lado de la gente proponiendo soluciones reales y no simples ocurrencias. El PAN y su dirigencia estatal han puesto sobre la mesa la exigencia de establecer un trato preferencial para Baja California Sur que reconozca nuestra realidad geográfica. Rigo Mares ha propuesto medidas urgentes y necesarias para proteger el ingreso familiar, tales como la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en los combustibles, incentivos a la cadena de abasto y mayor transparencia en la política energética.
No se puede tratar igual a quienes viven en condiciones distintas. Es momento de poner un alto a las políticas irresponsables que asfixian el bolsillo de los ciudadanos. La postura firme de Rigo Mares y el PAN nos recuerda que sí hay quienes defienden a Baja California Sur frente a los abusos de un gobierno desconectado de la realidad, y que existe un camino viable para recuperar la tranquilidad económica que las familias sudcalifornianas merecen.





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