Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Paz del Alma Ochoa Amador se consolida hoy como una de las mejores presidentas municipales que ha dado Baja California Sur. Su gobierno es el reflejo de una mujer profundamente querida por su gente, cuya sensibilidad y amor por su pueblo se traducen en una administración que atiende, resuelve y gestiona sin descanso. En Loreto, las palabras se han convertido en hechos, y la esperanza, en bienestar.
La visión de la alcaldesa es de una profunda justicia social, llegando a donde nadie más había querido llegar. Su capacidad de gestión ha hecho historia al llevar la red formal de agua potable y drenaje a más de 200 familias de la colonia Kilómetro 4, acabando con años de rezago y marginación. No hay comunidad que escape a su mirada atenta: lo mismo cumple su palabra dignificando el panteón de la comunidad de Ligüí mediante la entrega de materiales de construcción, que impulsa la economía familiar y el empoderamiento femenino llevando cursos de capacitación a mujeres entusiastas en Ensenada Blanca.
Paz Ochoa gobierna con el corazón en la mano, mostrando una sensibilidad inigualable hacia los sectores más vulnerables. Su firmeza para proteger a las mujeres y niñas ha quedado demostrada al encabezar la «Mesa Violeta», un espacio diseñado para no ser omisos y erradicar con responsabilidad y firmeza la violencia de género. Esta misma empatía la ha llevado a instruir al Sistema DIF municipal para que fortalezca la salud mental y la prevención emocional de la niñez y adolescencia loretana, además de respaldar incondicionalmente a instituciones vitales como los albergues escolares en su 80 aniversario, garantizando la educación en comunidades rurales como San Javier.
Un pueblo amado es un pueblo protegido, y la seguridad ha sido un pilar inquebrantable de su gestión. La alcaldesa ha dotado a la Dirección de Seguridad Pública de patrullas, equipamiento táctico y herramientas para ampliar su vigilancia, al tiempo que dignifica a la corporación entregando certificaciones de formación continua para construir una policía más profesional y humanista. Este orden se extiende a la protección de sus visitantes y ciudadanos durante la «Semana Mayor 2026», con un operativo interinstitucional de más de 200 elementos, implementando estrictas y responsables medidas de seguridad marítima en joyas naturales como Isla Coronado y promoviendo una cultura de «Turismo Responsable» para no dejar rastro en los Parques Nacionales.
Pero Loreto bajo el mando de Paz Ochoa también es un epicentro de cultura, deporte e identidad. La presidenta municipal proyecta la belleza del destino al mundo, y para que todos los lectores y medios lo tengan muy en cuenta, el día de mañana, martes 31 de marzo a las 11:00 de la mañana, la alcaldesa estará encabezando una gran rueda de prensa estatal en el Centro de Convenciones del Teatro de la Ciudad de La Paz. En esta importante cita, dará a conocer los pormenores del magno Festival Internacional de Cine en Loreto. A la par de la cultura, atrae el turismo deportivo con la espectacular carrera de Off-Road «Loreto 500». Su compromiso con el sano esparcimiento se materializa en la construcción de nuevas canchas de voleibol playero, y su respeto por las raíces loretanas brilla al aprobar la designación de nombres en espacios públicos para honrar a ciudadanos ilustres que han dejado huella en la educación y el deporte.
Detrás de una gran presidenta, hay un equipo de trabajo a la altura de las circunstancias. Es imposible no reconocer que Paz Ochoa cuenta con un secretario general sumamente capaz y confiable: Juan Carlos Castañeda. Castañeda ha demostrado ser un hombre honesto, visionario y con un oficio político impecable. Su lealtad a la alcaldesa y su institucionalidad le permiten mantener perfectamente aceitado el engranaje del Ayuntamiento, anteponiendo siempre el deber y el bienestar de la gente para alcanzar los más altos estándares del servicio público.
Hoy, el municipio respira aires de transformación. Paz Ochoa Amador es la presidenta que Loreto merecía: una gobernante de territorio, no de escritorio; una mujer que escucha con empatía y actúa con determinación. Su legado ya se escribe en cada calle pavimentada, en cada mujer empoderada y en cada hogar protegido. Sin lugar a dudas, Baja California Sur tiene en ella a un referente histórico de lo que significa gobernar con verdadero amor por el pueblo.





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