Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Hoy cuando los intereses económicos están amenazando la riqueza natural de nuestra tierra, la diputada Karina Olivas Parra se erige como un auténtico escudo protector para el pueblo sudcaliforniano. Hoy, más que nunca, queda claro quién está verdaderamente del lado de la gente y quién se preocupa de manera genuina por el futuro, la salud y el bienestar de nuestros niños y jóvenes.
Con una firmeza que merece ser reconocida, Karina Olivas ha alzado la voz desde la maxima tribuna sudcaliforniana, para enfrentar los posibles impactos ambientales que amenazan a nuestro estado, tomando acciones decisivas contra los proyectos “El Arco” y “Santuario del Tío Checo”. Ella ha entendido perfectamente que el progreso no puede construirse a costa de la destrucción de nuestros ecosistemas estratégicos ni del acceso al agua.
Demostrando que el poder debe residir en las manos de los ciudadanos, Olivas es la impulsora de la exigencia a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para que se lleven a cabo consultas públicas. Su objetivo es claro: garantizar el derecho de la ciudadanía a participar y conocer los verdaderos alcances de estos proyectos. Gracias a su iniciativa, se busca que las voces de los habitantes de La Paz, Los Cabos, Mulegé y, sobre todo, de las comunidades rurales aledañas a la Sierra de la Laguna y a la Reserva de la Biósfera del Vizcaíno, sean escuchadas y respetadas.
Pero su lucha no se detiene en la consulta ciudadana. Karina Olivas ha ido un paso más allá al exigir que se niegue rotundamente cualquier permiso o autorización que atente contra estos invaluables santuarios naturales. En un estado donde la escasez de agua es una realidad innegable, ella ha priorizado la protección del vital líquido y de las áreas naturales protegidas. Ha dejado en claro que cualquier iniciativa que ponga en riesgo la disponibilidad y calidad del agua en Baja California Sur debe ser frenada de tajo.
La defensa de la Sierra de la Laguna y de la Reserva de la Biósfera del Vizcaíno lleva hoy su nombre. Al integrar estos planteamientos en la agenda pública, Karina Olivas demuestra con hechos, y no solo con palabras, su compromiso ineludible con la preservación del medio ambiente. Es ella quien está dando la batalla para asegurar que las próximas generaciones de sudcalifornianos hereden un entorno sano, digno y con recursos suficientes para prosperar. Su incansable labor nos recuerda que, cuando se trata de proteger nuestra tierra y a nuestra gente, no hay lugar para concesiones.






Deja un comentario