Ristra de Viznagas

Por El Marquez de Cirio

Es muy fácil utilizar la tribuna del Congreso del Estado para montar un espectáculo mediático y simular preocupación por el pueblo, tal como lo hizo la diputada morenista María Cristina Contreras Rebollo. En un evidente y desesperado afán de protagonismo, la legisladora presentó un punto de acuerdo para exigir al Ayuntamiento de Los Cabos acciones «urgentes» de recolección de basura y un programa permanente de descacharrización. Con un discurso alarmista, Contreras aseguró que la generación de residuos ha superado la capacidad operativa del municipio, intentando pintar un escenario de desastre urbano y riesgo ambiental debido al crecimiento poblacional. Sin embargo, sus débiles argumentos caen por su propio peso cuando se contrastan con la realidad del trabajo que encabeza el presidente municipal, el Arquitecto Christian Agúndez Gómez.

Mientras la diputada Contreras lanza acusaciones al aire desde la comodidad de su curul, el gobierno de Agúndez Gómez responde con hechos contundentes. Un ejemplo claro e irrefutable fue el impecable manejo de las recientes Fiestas Tradicionales San José del Cabo 2026. Durante estos eventos, que congregaron a miles de personas, la Dirección General de Servicios Públicos implementó un operativo permanente de limpieza, barrido, recolección y mantenimiento antes, durante y después de cada actividad. Gracias a este enorme esfuerzo operativo, lugares de altísima concentración como la plaza pública Antonio Mijares y el Teatro del Pueblo se mantuvieron en condiciones óptimas, garantizando espacios limpios y seguros para las familias y los visitantes. Esto demuestra el verdadero compromiso de la actual administración municipal con la conservación de la imagen urbana y el orden, muy lejos de la supuesta ineficacia que la diputada intenta fabricar.

El oportunismo de Contreras Rebollo es tan burdo que su propia iniciativa, limitada y con una clara dedicatoria política, tuvo que ser corregida en pleno análisis por otros legisladores para que tuviera una verdadera utilidad. Su falta de visión integral quedó en evidencia cuando la diputada Alondra Torres García tuvo que intervenir para recordarle que existen demandas ciudadanas apremiantes que las autoridades deben atender, como lo es la falta de agua. Además, su evidente intención de golpear exclusivamente al Ayuntamiento de Los Cabos fue neutralizada por el diputado Fabrizio del Castillo Miranda, quien inteligentemente propuso ampliar el exhorto hacia los municipios de Loreto y La Paz, demostrando que el problema de la chatarra en la vía pública no es un botín político local. Por si fuera poco, tuvo que ser la diputada Lupita Saldaña quien planteara la exigencia de transparencia y rendición de cuentas sobre los recursos destinados al saneamiento ambiental, un detalle de suma importancia que a Contreras ni siquiera le pasó por la mente.

La ciudadanía de Los Cabos es inteligente y no se deja engañar por discursos vacíos y berrinches legislativos. Queda claro que el objetivo de María Cristina Contreras no es limpiar las calles, sino intentar ensuciar el proyecto de la actual administración municipal. Afortunadamente, los resultados están a la vista de todos: mientras unos buscan reflectores desesperadamente con exhortos a medias, la administración de Christian Agúndez Gómez demuestra en la práctica cómo se trabaja con orden, limpieza y corresponsabilidad social.

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