Por Juan Carlos Méndez Ramírez

Si pensábamos que la diputada Guadalupe Vázquez Jacinto (MORENA) ya había agotado su repertorio de comedia involuntaria tras su fallido intento de erigirse como el azote de los corruptos, estábamos muy equivocados. Tras proponer rimbombantes reformas para castigar con hasta 20 años de prisión el peculado y el enriquecimiento ilícito, nuestra heroína de doble cara ha decidido cambiar de giro: ahora quiere limpiar la basura… pero solo la agrícola, porque la basura política de su partido sigue intacta y bajo la alfombra.

En la sesión del pasado 24 de marzo, la legisladora presentó un «novedoso» punto de acuerdo para exhortar a los tres niveles de gobierno a crear centros de acopio de residuos agrícolas. ¡Vaya iluminación! Según su profundo análisis, «actualmente no se cuenta con centros de acopio» para depositar agroplásticos. Qué lástima que no exista un centro de acopio para depositar las ocurrencias de los diputados con menos del 4 por ciento de aprobación ciudadana, porque ahí la diputada tendría tratamiento VIP.

El acuerdo de Vázquez Jacinto llama a establecer «convenios de colaboración» para controlar los residuos peligrosos. Hablando de convenios peligrosos y manejo de porquerías, resulta sumamente cómico que la misma legisladora que exige endurecer las penas por «operaciones con recursos de procedencia ilícita», sea la misma que, según las malas lenguas y los hechos en la penumbra, pacta encuentros secretos a altas horas de la noche en Todos Santos para intentar extorsionar al alcalde de Los Cabos con el presupuesto de Egresos. Al parecer, la diputada es experta en «microgenerar» toxinas políticas, pero le preocupan mucho los botes de fertilizante.

En su discurso lleno de demagogia, la también «carga maletas» de Milena Quiroga afirmó que los productores agrícolas le «externaron su preocupación». ¡Por supuesto! Seguramente los campesinos sudcalifornianos, al ver la nula productividad legislativa de la diputada y su desesperación por ser candidata a la alcaldía de La Paz, dijeron: «¡Ella es la indicada! Si alguien sabe de reciclar carreras políticas que no dan para más, es Guadalupe».

Pero el chiste se cuenta solo al llegar al meollo legal del asunto. La diputada refirió que la Ley de Prevención y Gestión Integral de Residuos ya establece que es facultad del Ejecutivo estatal regular y crear esta infraestructura. Es decir, subió a tribuna a proponer… ¡que el Gobierno haga lo que la ley ya dice que tiene que hacer! Una táctica idéntica a su famosa iniciativa anticorrupción, con la que busca deslumbrar a incautos prometiendo «eliminar privilegios» y confiscar bienes, cuando en realidad solo simula trabajar para no soltar la ubre del erario público.

Y para cerrar con broche de oro esta puesta en escena, el diputado priista Fabrizio del Castillo salió al quite para apoyar la moción con una frase de calendario de carnicería: «el desarrollo se tiene que llevar de la mano del cuidado del medio ambiente». Qué hermosa postal de la hipocresía legislativa: MORENA y el PRI unidos por el reciclaje, mientras la diputada Vázquez Jacinto sigue buscando cómo reciclar su imagen para ver si, por fin, alguien se traga el cuento de que le importa el pueblo o el planeta.

Menos exhortos para recoger basura ajena, diputada, y más transparencia con los recursos que usted misma se arrima a la bolsa. Que para «inhibir prácticas que dañan profundamente a la sociedad», bastaría con que dejara de cobrar un sueldo que, a la vista de sus electores, no desquita.


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