Por Juan Carlos Méndez Ramírez

Donde la política suele reducirse a la estridencia del momento y a la contienda por el próximo cargo, resulta refrescante y necesario encontrar perfiles que elevan el nivel del debate. El actual escenario nacional, marcado por el impulso de una Reforma Electoral presidencial que representa un grave retroceso al buscar concentrar el poder político en manos del oficialismo, exige voces que no se dejen arrastrar por las pasiones efímeras ni por el afán de protagonismo personal. En este contexto, la postura de Roxana Higuera salta a la palestra con una claridad inusual, demostrando que su brújula no apunta a la próxima elección, sino a las próximas generaciones.

La dirigente tricolor en Baja California Sur, ha puesto el dedo en la llaga al señalar los peligros de modificar las reglas fundamentales de nuestro sistema democrático bajo el argumento superficial de reducir costos y mejorar la representación. Con una visión analítica, inteligente y desapasionada, Roxana advierte que los supuestos ahorros económicos que argumenta el partido en el poder (MORENA) son mínimos frente a los inmensos riesgos que implica mermar las capacidades de nuestras autoridades electorales. Para ella, no se trata de una oposición por capricho, sino de la defensa de la certidumbre y la estabilidad futura; alterar o debilitar herramientas ciudadanas clave como el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) constituye un claro retroceso institucional para la democracia mexicana.

Hay de que reconocer -no solo decir o pensar- que Lo que distingue a una verdadera demócrata es su compromiso irrenunciable con la construcción y preservación de las instituciones, ya que estas son el único garante real de la justicia social, la pluralidad y el desarrollo a largo plazo. Roxana ha evidenciado de manera frontal que la propuesta oficialista de MORENA carece de un proceso amplio de diálogo y construcción plural. A través de su postura, nos recuerda que México no puede darse el lujo de regresar a esquemas de control político donde una sola fuerza concentre todo el poder. Su advertencia sobre cómo esta reforma afectaría la representación y la participación en entidades que tendrán comicios electorales como Baja California Sur refleja una preocupación auténtica por el tejido social y político, alejada de cualquier agenda egocéntrica.

«El PRI seguirá defendiendo las libertades, la pluralidad y el derecho de la ciudadanía a elecciones libres y confiables», ha sentenciado Roxana Higuera con firmeza. En su actuar y en sus palabras no hay arrebatos caudillistas, sino la convicción madura de quien entiende que las instituciones sólidas y autónomas son la herencia más valiosa que podemos dejarle al país. Roxana Higuera demuestra que la verdadera política se hace mirando al horizonte, defendiendo sin titubeos el andamiaje institucional que sostiene la justicia social y garantizando que el México del mañana jamás quede a merced de una sola voluntad.

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