Por Juan Carlos Méndez Ramírez
En la historia política de Baja California Sur, pocos momentos exigen tanta valentía como atreverse a desafiar las viejas prácticas y los privilegios arraigados en las cúpulas de los partidos. Hoy, los sudcalifornianos somos testigos de un acto de auténtica convicción democrática protagonizado por el diputado Venustiano «Tano» Pérez Sánchez, quien ha decidido devolverle el poder a quien legítimamente le pertenece: el pueblo.
Durante décadas, la figura de las diputaciones plurinominales ha sido vista con recelo por la ciudadanía. Las curules, a menudo, eran ocupadas mediante decisiones internas de los partidos, premiando la lealtad cupular en lugar del trabajo territorial. Sin embargo, con una visión audaz y un profundo compromiso con la equidad, «Tano» Pérez ha propuesto ante la XVII Legislatura una reforma histórica a la legislación electoral estatal para eliminar de una vez por todas los listados de diputaciones plurinominales.
Esta iniciativa no es solo un ajuste técnico; es una declaración de principios. Demuestra que el diputado Pérez es un legislador demócrata que busca equilibrar la voluntad del pueblo en los procesos electorales. Su propuesta establece que los escaños de representación proporcional ya no sean un regalo de lista, sino que se asignen a los «mejores segundos lugares» de cada partido político. Es decir, aquellos candidatos que, sin haber ganado su distrito, obtuvieron el mayor porcentaje de votos y respaldo ciudadano.
El mensaje de Venustiano Pérez es claro, contundente y justo: todos los candidatos, sin excepción, deben salir al territorio, caminar las calles de Sudcalifornia, sudar la camiseta y buscar el voto directo de la gente. Al premiar a los «mejores perdedores», se reconoce el esfuerzo real y se respeta el sufragio de miles de ciudadanos que confiaron en ellos.
Pero la valentía de «Tano» no se detiene en la democratización del esfuerzo electoral, sino que también blinda la justicia social y territorial. Su iniciativa es un pilar de equidad de género, garantizando la paridad al establecer que el Instituto Estatal Electoral conforme listas de hombres y mujeres para asignar los espacios mediante alternancia y prelación del género menos favorecido. Además, demuestra una aguda sensibilidad geográfica al proponer que en ningún caso se asignen dos diputaciones de representación proporcional a un solo distrito, evitando así la saturación y garantizando que todas las voces de Baja California Sur sean escuchadas.
Defender la voluntad popular requiere coraje frente a los intereses creados. Venustiano «Tano» Pérez ha demostrado ser ese sudcaliforniano valiente que nuestra tierra necesita. Con esta reforma, no solo armoniza nuestra ley con el espíritu de una nueva política a nivel nacional, sino que le entrega a los ciudadanos la certeza de que su voto, sea para el primero o el segundo lugar, tiene el peso absoluto para decidir quién los representa.
Baja California Sur merece representantes que se deban a su gente y no a los escritorios de un partido. Gracias a la visión demócrata de «Tano» Pérez, el Estado avanza con paso firme hacia una democracia más pura, más justa y, sobre todo, más nuestra.





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