La Arenga
Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Los panfletos apócrifos y una nota anónima que circula en Facebook pretende ensuciar el nombre de Nélida Dolores de Martina Alfaro Rosas con aseveraciones graves, vagas y sin una sola prueba pública. Es imprescindible desmontar, con hechos y sentido común, cada tramo de esa injuria: no estamos ante una investigación, sino ante un ejercicio ruin de desinformación destinado a desprestigiar a quien ha dedicado décadas al servicio público.
Primero lo elemental: Nélida Alfaro es trabajadora sindicalizada y ha sido clara y transparente en su actuación. Solicitó la licencia correspondiente al sindicato para asumir la Sindicatura Municipal, tal como establece el procedimiento cuando un trabajador sindicalizado ocupa un cargo de elección. Afirmar lo contrario —que simuló o “disfruta” beneficios indebidamente— es una imputación grave que exige pruebas; hasta ahora solo hay rumores y textos anónimos. Quien acusa tiene la obligación de presentar documentación, no insinuaciones.
Segundo, el contexto laboral que omiten los calumniadores: Alfaro ha estado asignada al Organismo Municipal del Agua Potable (OOMSAPAS) durante años, donde existe un régimen y prestaciones particulares —entre ellas el bono prejubilatorio— que no necesariamente aplican de forma idéntica a otras áreas del ayuntamiento. Lejos de apropiarse de un beneficio, su gestión buscó homologar condiciones justas para todos los trabajadores sindicalizados del municipio —incluyendo delegaciones y subdelegaciones—, lo cual constituye una política de equidad y no un acto de privilegio personal.
Tercero, la doble vara de quienes atacan. Existen numerosos servidores públicos que, aun sin solicitar licencia sindical, han cobrado beneficios o combinado percepciones por su condición de sindicalizados y por sus funciones públicas. Resulta absurdo y selectivo lanzar una condena moral sobre Alfaro Rosas cuando, en muchos casos, la práctica denunciada ha sido tolerada o silenciosamente aceptada para otros actores. Además, Nelida Alfaro lleva casí 30 años en el ejercicio público en donde por cierto cuando fue regidora durante la administracion que presidio Rene Nuñez Cosio 2008-2011 puso el ejemplo de solicitar licencia sindical cuando su función lo exige; acto de coherencia que pocos han repetido.
Cuarto, la conveniencia económica y de esfuerzo desmienten el argumento falaz: desempeñarse como trabajador de OOMSAPAS no es, en su caso, un atajo incómodo. Por el contrario, la Sindicatura Municipal implica responsabilidad permanente, jornadas fuera de horario y la carga de velar por la legalidad y el patrimonio municipal. Si a alguien le resulta antinatural renunciar a un ingreso mayor por “aspirar” a la Sindicatura, conviene recordar que la motivación pública de Alfaro ha sido de servicio y no de lucro personal.
Qué hace y por qué importa la Sindicatura Municipal
– Representar y defender los intereses jurídicos del Ayuntamiento: vigilancia del cumplimiento de la ley en actos administrativos.
– Promover y formular denuncias o demandas cuando se lesionen los derechos del municipio.
– Fiscalizar contratos, convenios y la correcta administración de los recursos públicos.
– Ser contrapeso legal y técnico frente a actos y decisiones que pudieran causar daño patrimonial.
– Atender quejas ciudadanas relacionadas con irregularidades en la gestión municipal.
Estas atribuciones convierten a la síndica en figura esencial para la transparencia y la protección del erario. Lejos de ser un cargo decorativo, exige integridad, conocimiento y compromiso con la ciudadanía: virtudes que Nélida Alfaro ha demostrado a lo largo de su carrera intachable de trayectoria, sin menoscabo de sus estudios y preparacion academica desde muy joven, incluso antes de ser funcionara del Ayuntamiento del Los Cabos.





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