Por Juan Carlos Méndez Ramírez
México agoniza frente a una crisis de inseguridad y violencia sin precedentes. La fallida y dolorosa ilusión de los «abrazos, no balazos» ha terminado por entregar nuestra nación a las garras del crimen organizado, dejando a millones de familias a la deriva y sumidas en un terror absoluto. Sin embargo, en medio de esta noche oscura donde el gobierno de Morena ha renunciado cobardemente a su obligación fundamental de garantizar la paz, surge una voz firme, implacable y valiente: la de Roxana Higuera Espinoza, presidenta del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Baja California Sur.
Mientras el gobierno federal se escuda en discursos vacíos que no hacen más que fortalecer y envalentonar a la delincuencia organizada, Roxana Higuera ha dado un paso al frente con una crudeza necesaria, denunciando que el narco-terrorismo se ha normalizado en nuestra patria. ¡El PRI no se queda de brazos cruzados ante esta masacre! Bajo su liderazgo, el partido tricolor exige de forma enérgica una política seria, responsable y basada en resultados, demostrando ser la única fuerza política que de verdad escucha y responde a las familias mexicanas que claman protección.
El alarde de valor de la dirigente priista va más allá de la defensa del ciudadano de a pie; es también un escudo para nuestros héroes de uniforme. Higuera ha alzado la voz para defender el honor y el sacrificio de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Fuerza Aérea Mexicana. Es un verdadero escándalo e indignante ver cómo los elementos de la Guardia Nacional caen heridos en el cumplimiento de su deber —como en los sangrientos operativos de Jalisco— porque son enviados al frente de batalla sin el más mínimo respaldo político ni operativo. El PRI lo dice fuerte y claro: no permitiremos que nuestros elementos de seguridad sean tratados como carne de cañón; merecen una estrategia coordinada y eficaz que priorice sus vidas.
Con una visión de Estado y una madurez política inquebrantable, Roxana Higuera ha dejado claro que el crimen no se combate con soberbia. La líder priista reconoce la urgencia de la cooperación internacional con los Estados Unidos, porque las amenazas del narco rebasan fronteras y exigen coordinación, jamás el aislamiento ciego o la improvisación mortal que hoy nos rige.
La advertencia para Baja California Sur es brutalmente honesta: nuestro estado, una joya estratégica por su turismo y conectividad, no es inmune a la barbarie nacional. Minimizar este riesgo sería un error fatal. El PRI, de la mano de Roxana Higuera, se consolida hoy como el único partido que sí da la cara por el pueblo, garantizando que seguirán alzando la voz con furia y convicción para que el miedo no siga siendo la constante en la vida de nuestra gente. ¡La seguridad es el requisito mínimo para el desarrollo, y el PRI está dispuesto a pelear por ella!.





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