Por Juan Carlos Méndez Ramírez

En las últimas semanas, Carlos Beltrán, el Oficial Mayor de Los Cabos, ha sido objeto de calumnias infundadas que buscan desprestigiar su intachable conducta laboral. Es fundamental desmentir estas acusaciones carentes de sustentación, las cuales pretenden afectar no solo su imagen, sino también la confianza en las instituciones públicas.

Carlos Beltrán, quien ha servido como Oficial Mayor durante dos administraciones consecutivas, primero con el expresidente Oscar Leggs Castro y actualmente con Christian Agúndez Gómez, demuestra su capacidad y confianza depositada en él. Su permanencia en este cargo resalta su desempeño y confiabilidad, evidenciando que, de haber señales de corrupción, no habría sido ratificado en su puesto. 

Desde su llegada a la Oficialía Mayor, Beltrán ha mostrado una dedicación inigualable, trabajando incansablemente para mejorar las condiciones del municipio. Su apodo cariñoso, «El Caza Baches», refleja el esfuerzo constante por solucionar problemas de infraestructura, como la instalación de alumbrado público y la reparación de calles y avenidas. Estas acciones son realidades palpables que benefician a todos los ciudadanos, pero en especial a los cabeños.

Las acusaciones sobre supuestos viajes lujosos son meros ataques sin fundamento. Las responsabilidades de Beltrán incluyen gestionar recursos y buscar inversiones para el municipio, tareas que requieren desplazamientos. Afirmar que se aloja en hoteles caros sin pruebas es una falta grave a la ética de publicaciones apocrifas y a la verdad pública.

Es evidente que estos ataques forman parte de una estrategia de guerra sucia, ya que Beltrán se perfila como uno de los aspirantes más sólidos a la presidencia municipal en 2027. Las publicaciones que revelan estas infamias provienen de fuentes anónimas, carentes de autoría y evidencias verificables, propias de quienes se ocultan para difundir información falsa y perjudicial.

La obra y el compromiso de Carlos Beltrán en su labor como servidor público merecen ser reconocidos y defendidos. Su disposición inquebrantable a escuchar y resolver problemas de la comunidad evidencia su integridad y vocación de servicio. En este contexto, es esencial valorar y apoyar a los funcionarios que trabajan por el bien común y el desarrollo de Los Cabos, permaneciendo alerta ante la desinformación que busca socavar su imagen y logros.

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