por Juan Carlos Méndez Ramírez
Las acciones recientes de la diputada Lupita Vázquez, integrante de la XVII Legislatura del Congreso del Estado de Baja California Sur, representan un paso en la dirección correcta para el desarrollo de nuestra entidad. Su encuentro este martes 17 de febrero con los jóvenes empresarios de COPARMEX BCS no debe verse como un acto protocolario más, sino como una declaración de intenciones clara: la labor legislativa requiere salir del recinto parlamentario y escuchar a quienes mueven la economía. Al establecer este canal de diálogo con figuras clave como Paul Valdiviezo Pérez y Abel Aguayo, líderes dentro de COPARMEX, Vázquez demuestra entender que la creación de leyes no puede hacerse de espaldas a la ciudadanía.
Lo más destacable de esta gestión es el reconocimiento explícito de que el trabajo legislativo debe alinearse con las «necesidades reales» de quienes generan empleo e inversión. En lugar de imponer una agenda unilateral, la diputada ha optado por una postura de «apertura y colaboración», buscando traducir las inquietudes empresariales en propuestas legislativas concretas. Este pragmatismo es vital para fomentar la innovación y fortalecer el emprendimiento juvenil, sectores que hoy sostienen gran parte del dinamismo económico sudcaliforniano.
La promesa de mantener una comunicación «directa y permanente» y una agenda abierta sugiere que no se trata de un esfuerzo aislado, sino de una estrategia de largo plazo. Al validar el papel fundamental del sector empresarial en el crecimiento sostenible, Lupita Vázquez está sentando las bases para una colaboración entre sociedad y gobierno que es indispensable para mejorar la calidad de vida de las y los sudcalifornianos.

En definitiva, la disposición de la diputada para construir estos puentes con las nuevas generaciones de empresarios es un acierto político y social. Si el objetivo es un Baja California Sur más competitivo y con mayores oportunidades, el camino trazado por Lupita Vázquez —el del diálogo, la cercanía y el trabajo conjunto— es, sin duda, la ruta a seguir.





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