Por Juan Carlos Méndez Ramírez

En tiempos donde la ciudadanía exige algo más que promesas de escritorio, la actual gestión del XI Ayuntamiento de Loreto se está distinguiendo por una fórmula que combina la sensibilidad social con una capacidad de respuesta inmediata. Bajo el liderazgo de la alcaldesa Paz del Alma Ochoa Amador, Loreto no solo está recuperando su infraestructura, sino también la confianza en sus instituciones.

La visión de la alcaldesa Ochoa ha quedado patente en la reciente recuperación de ocho espacios públicos vitales, como los parques «Del Mar», «Ulloa» y «Guaycuras», devolviendo a las familias loretanas lugares seguros para la reconstrucción del tejido social. No se trata solo de obras; se trata de dignidad y seguridad, un enfoque que se refuerza con la inversión a largo plazo en la profesionalización del Heroico Cuerpo de Bomberos, quienes ahora cursan una especialización de nueve meses en atención prehospitalaria para salvaguardar mejor la vida de los ciudadanos.

Sin embargo, para que la visión política de una alcaldesa se traduzca en resultados tangibles, se requiere de un brazo ejecutor que entienda los engranajes de la administración pública. Aquí es donde la figura del Secretario General, Juan Carlos Castañeda Davis, emerge como un pilar de inteligencia y resolución.

Castañeda ha demostrado no ser un funcionario de oficina, sino un operador político resolutivo que comprende que la gobernabilidad se construye en el terreno. Su reciente gestión durante la visita a la comunidad de Juncalito revela a un hombre que entiende la estrategia detrás de la cercanía: no se limitó a la convivencia, sino que articuló el diálogo para identificar necesidades de «atención inmediata».

Es precisamente la inteligencia política de Castañeda la que ha definido que el contacto permanente es «la mejor vía para construir soluciones conjuntas». Al transformar las inquietudes ciudadanas en una agenda de trabajo clara para síndicos y regidores, el Secretario General demuestra la capacidad resolutiva necesaria para que la maquinaria municipal funcione sin dilaciones, garantizando que el humanismo que predica la alcaldesa llegue efectivamente a quien lo necesita.

Esta mancuerna de liderazgo se complementa con una sensibilidad real hacia los vulnerables, visible en las brigadas de salud gratuitas coordinadas junto a médicos adventistas, asegurando el derecho a la salud en especialidades críticas como oftalmología y odontología.

En resumen, Loreto avanza con paso firme. Con la calidez y visión de Paz Ochoa, y la capacidad operativa e inteligencia estratégica de Carlos Castañeda, el municipio consolida un gobierno que no solo escucha, sino que tiene la determinación de resolver.

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