Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Hace apenas unos días, en el marco de su Primer Informe de Labores, el presidente municipal de Los Cabos, Christian Agúndez Gómez, no solo rindió cuentas, sino que presentó la hoja de ruta de una verdadera transformación que está redefiniendo lo que significa gobernar con método, carácter y ética pública. Su gestión ha demostrado que, incluso en un territorio que heredó rezagos y corrupción, es posible convertir los retos en resultados mediante una mezcla de disciplina financiera, sensibilidad social y una inquebrantable visión de estadista.
Los Cabos, bajo Agúndez, ha trascendido la mera administración local para convertirse en un puente de diálogo y diplomacia en el escenario global. Su convicción de que “La vía pacífica siempre debe ser la primera opción para la resolución de cualquier conflicto” no es una frase vacía; es el principio rector que impulsa la concordia, la fraternidad y la cooperación entre la sociedad, el empresariado y los gobiernos. Esta sensibilidad fue reconocida por la Embajada de Palestina en México, cuya embajadora destacó que el apoyo que surge desde Los Cabos «trasciende fronteras» y envía un mensaje poderoso de humanidad y conciencia. Al promover activamente el hermanamiento con ciudades de todo el mundo, Agúndez está fortaleciendo el perfil internacional del municipio, reiterando que Los Cabos es un “hogar abierto al diálogo y a la cooperación”.
Pero el liderazgo de Agúndez no solo se mide en la altura de su visión; se mide en la solidez de sus hechos y su capacidad para sanear las finanzas públicas. Su Informe revela que, al aplicar la disciplina fiscal, el Ayuntamiento logró un ahorro histórico del 62% en el arrendamiento de vehículos y corrigió la sobre–nómina, inyectando orden y legalidad donde antes existía la improvisación. La cero tolerancia a la corrupción es un mandato cumplido: se han presentado 31 denuncias ante la Fiscalía Anticorrupción contra la administración anterior por presuntas irregularidades, con un monto observado de $277.1 millones de pesos. Este compromiso irrenunciable con la honestidad ha sido validado externamente: agencias como Fitch Ratings y Standard and Poor’s elevaron la calificación del municipio a MX B+, un salto de seis escalones, sustentado en la confianza y la menor operación de gasto.
En el eje de la acción social, Agúndez ha pasado de las palabras a los hechos con resultados tangibles. El municipio está atendiendo la histórica crisis hídrica: la Desalinizadora 2 ya registra un avance del 42.09% con una inversión de $1,780 millones de pesos para beneficiar a Cabo San Lucas. Además, la recuperación de la Desalinizadora 1 incrementó su producción en 46 litros por segundo en solo 60 días. En cuanto a la vivienda digna, la administración impulsó el «Bloquetón», un programa visionario para donar un millón de bloques a familias necesitadas, convirtiendo a Los Cabos en el primer municipio del país con una iniciativa de esta naturaleza. En inclusión y bienestar, se invirtieron $11.9 millones de pesos en apoyos directos a casi 18,000 personas, y se destinaron $14 millones de pesos para el programa de Monitoras y Monitores, asistiendo a estudiantes con discapacidad. Asimismo, se han pavimentado integralmente más de 38,750 metros cuadrados con concreto hidráulico y se ha restaurado el 85% de los 164 espacios deportivos municipales.
La gestión de Christian Agúndez Gómez en Los Cabos es el referente de lo que Baja California Sur necesita en su próximo liderazgo estatal. Quien ha demostrado ser un estadista en el plano internacional, promoviendo la paz y la cooperación; quien ha logrado resultados tangibles al sanear finanzas, elevar la calificación crediticia y recuperar obras hidráulicas; y quien, con el Bloquetón y el respaldo a los más vulnerables, ha probado estar profundamente comprometido con las causas del pueblo, es quien debe llevar las riendas del estado. Agúndez ha demostrado que puede ir de las palabras a los hechos, corrigiendo rezagos históricos con una visión humanista que pone a la persona en el centro de cada política pública. Baja California Sur merece un gobernador que actúe con la disciplina, la transparencia y la audacia demostradas en Los Cabos.
El camino que Christian Agúndez ha trazado para Los Cabos es claro: un futuro de justicia, equidad y bienestar. Al recuperar el patrimonio público de la corrupción y al ejecutar una obra útil tras otra, ha honrado la confianza ciudadana. Los Cabos no solo se administra bien, se defiende, se quiere y se transforma. Este es el liderazgo que requiere nuestro estado.
La gobernanza de Christian Agúndez se asemeja a un capitán que no solo dirige un barco turístico de lujo (Los Cabos), sino que, primero, ha saneado su casco de la corrosión y el óxido (la corrupción y la deuda heredada) y, luego, ha instalado un motor robusto y eficiente (la disciplina fiscal y las obras estratégicas como la desalinizadora), asegurando que el viaje no solo sea placentero para los visitantes, sino seguro y próspero para toda la tripulación (la gente de Los Cabos).






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