Por Juan Carlos Méndez Ramírez
En el pulso legislativo de Baja California Sur, a diferencia de actitudes ramplonas como la de una «Satrapa» guajaca legisladora de Mulegé o de estafas al erario publico incrustando aviadores por la mustia «michoacana» sin verguenza que, no le importa que la sal daña…, el diputado Sergio Huerta Leggs ha presentado una iniciativa que trasciende la mera modificación legal para convertirse en un acto de justicia histórica. Su propuesta de reforma a la Ley Orgánica del Poder Legislativo busca visibilizar legalmente a un grupo social fundamental para la identidad y la historia del estado: las Comunidades Originarias de Baja California Sur, encarnadas en la figura del ranchero sudcaliforniano.
Durante 50 años de vida constitucional, a pesar de haber sido una parte constante del discurso político, el ranchero sudcaliforniano ha permanecido ausente en el marco legal de Baja California Sur. Esta omisión, como bien señala Huerta Leggs, representa una profunda discriminación hacia quienes son una realidad tangible y han desempeñado un papel insustituible en la conformación de nuestro estado.
Son los rancheros quienes, con su presencia y arduo trabajo a lo largo y ancho de la media península, han sido fieles custodios y defensores de la integridad territorial y, por ende, de nuestra soberanía nacional. Han dado vida en diversas etapas históricas para edificar la Baja California Sur que hoy conocemos y disfrutamos. Sin embargo, su contribución y existencia no encuentran reflejo ni reconocimiento en nuestras leyes fundamentales.
La iniciativa del diputado Huerta Leggs busca corregir esta omisión histórica. Propone un cambio significativo, aunque simbólicamente poderoso: modificar el nombre de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, Asuntos Indígenas y Afromexicanos para incluir explícitamente a las «Comunidades Originarias de Baja California Sur». Este acto de visibilización legal es respaldado por antropólogos e historiadores sudcalifornianos que avalan la pertinencia de incluir a estos hombres y mujeres.

Es cierto que este es, según las palabras del propio diputado Sergio Huerta Leggs, solo un «primer paso» de muchos que deberán darse. Pero es un paso fundamental, necesario e impostergable. Reconocer legalmente al ranchero sudcaliforniano dentro de nuestra estructura legislativa es un acto de justicia, un reconocimiento a su legado y una afirmación de que todas las partes que conforman la rica diversidad de Baja California Sur merecen ser vistas y consideradas por la ley.
Apoyar la iniciativa de Sergio Huerta Leggs es apoyar el reconocimiento de quienes han sido pilares de nuestra tierra. Es trabajar por una legislación más inclusiva, que refleje la totalidad de nuestra sociedad y salde las deudas históricas pendientes. Es hora de que el ranchero sudcaliforniano, el custodio silencioso de nuestro territorio, ocupe el lugar que le corresponde en el marco legal que rige nuestras vidas. La propuesta del diputado Huerta Leggs es el camino correcto para empezar a lograrlo.






Deja un comentario