por Juan Carlos Méndez Ramírez
En el corazón de Mulegé, emerge un tipo de liderazgo que se siente cercano, empático y profundamente arraigado en el compromiso con su gente. La reciente celebración del Festival del Día de las Madres en Santa Rosalía, encabezada por la presidenta municipal Edith Aguilar Villavicencio, es un ejemplo palpable de esta conexión genuina y del amor que profesa por su comunidad.
El evento, desarrollado en un ambiente de fiesta, emotividad y reconocimiento en la plaza Benito Juárez, congregó a cientos de familias muleginas. La presencia de la alcaldesa, acompañando directamente a sus conciudadanos, va más allá del simple cumplimiento de agenda; es una declaración de intenciones, una muestra de que su administración está, y seguirá estando, cerca de las personas que le dieron su confianza. El éxito de la jornada, marcada por la destacada participación artística y la esperada rifa de regalos (agradeciendo incluso a los comerciantes locales por sus donaciones), refleja un esfuerzo coordinado para ofrecer momentos de alegría y merecido reconocimiento.
Pero más allá de la festividad, fue el mensaje de la presidenta Aguilar el que resonó con mayor fuerza. Al agradecer a las madres, no solo reconoció su incansable labor en la construcción de una sociedad más humana y solidaria, sino que elevó su día a un «deber moral» para quienes valoran el pilar que representan. Sus palabras, llenas de reconocimiento profundo hacia cada mujer, desde el hogar o la vida pública, que impulsa el bienestar de las nuevas generaciones, destilan una comprensión clara del valor fundamental de la familia y la comunidad.

Lo más significativo es la reafirmación contundente de su compromiso. La alcaldesa Edith Aguilar no se limitó a celebrar el presente; miró hacia el futuro, subrayando que su gobierno seguirá trabajando por la creación de políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades, el desarrollo integral de las mujeres y madres, y la creación de espacios dignos, seguros y de reconocimiento para todas ellas. Esta promesa, hecha en un contexto de unión y celebración, refuerza la visión de un Mulegé más equitativo e inclusivo que guía su gestión.
Eventos como este, que fortalecen los lazos comunitarios y resaltan el valor de las mujeres que construyen el presente y futuro del municipio, evidencian un liderazgo que escucha, que está presente y que actúa con compromiso y amor por su pueblo. Edith Aguilar demuestra que la administración pública puede ser cálida, cercana y efectiva, poniendo siempre el bienestar de las familias muleginas en el centro de su labor. Su dedicación es un faro de esperanza y un motor para el progreso de Mulegé.






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