Por Juan Carlos Méndez

En el laberinto de la política sudcaliforniana, donde las luces y las sombras se confunden, emerge una propuesta sobre Cabildos Abiertos. Eduardo Van Wormer, un nombre que resuena con cierta promesa de ser el futuro presidente municipal de La Paz, se une a la diputada Teresita Valentín para impulsar esta iniciativa. Pero, ¡ojo!, no todo lo que brilla es oro, y en este caso, parece que alguien intenta colgarse de la iniciativa para obtener réditos políticos.

La idea de abrir los cabildos a la ciudadanía es, sin duda, un avance. Permitir que los ciudadanos expresen sus opiniones y propongan soluciones a los problemas municipales es un paso hacia una mayor transparencia y participación. Van Wormer, al parecer, entiende la importancia de este mecanismo para fortalecer la democracia local.

Aquí es donde entra en escena Teresita Valentín. Si bien su nombre aparece junto al de Van Wormer en la propuesta, uno no puede evitar preguntarse cuáles son sus verdaderas motivaciones. ¿Acaso busca genuinamente empoderar a la ciudadanía, o simplemente está tratando de subirse al carro de la participación ciudadana para mejorar su imagen pública?

La trayectoria de Valentín, como la de Alondra, levanta algunas cejas. ¿Dónde estaba su voz cuando los problemas apremiaban? ¿Por qué ahora, de repente, se preocupa tanto por la transparencia y la rendición de cuentas? Su repentino interés en los Cabildos Abiertos huele más a oportunismo que a convicción.

Afortunadamente, no todo está perdido. La presencia de Van Wormer en esta iniciativa podría ser la tabla de salvación. Su compromiso con la transparencia y la participación ciudadana parece más sólido, y su visión podría ser clave para que los Cabildos Abiertos no se conviertan en un simple show mediático, sino en un verdadero espacio de diálogo y colaboración entre gobierno y ciudadanos. Los ciudadanos aportan perspectivas valiosas y conocimientos que enriquecen las acciones gubernamentales.

Aplaudamos la iniciativa de abrir los cabildos a la ciudadanía, pero mantengamos un ojo crítico sobre las verdaderas intenciones de algunos actores políticos. Van Wormer merece un voto de confianza, pero Teresita Valentín tendrá que demostrar con hechos que su interés en la participación ciudadana es genuino y no una simple estrategia para escalar posiciones. Porque, al final del día, lo que importa es que los Cabildos Abiertos sirvan para construir un mejor futuro para Baja California Sur, y no para inflar el ego de unos cuantos políticos oportunistas.

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