Por Juan Carlos Méndez Ramírez

El caso de Guadalupe Vergara, quien se volvió viral por la reventa de roscas de Reyes de Costco, ha desatado un debate interesante sobre el emprendimiento, la especulación y el acceso a productos populares.

Doña Lupe, como se le conoce en redes sociales, logró adquirir 400 roscas de Reyes y revenderlas a un 72% más de su precio original. Esta acción, que comenzó como un pequeño emprendimiento, se convirtió en un fenómeno que merece un análisis más profundo.

Es innegable que Doña Lupe demostró una gran iniciativa y visión para detectar una oportunidad de negocio. En un corto período de tiempo, logró organizar la compra, el traslado y la venta de 400 roscas, lo cual requiere esfuerzo y organización. La reventa de roscas le generó una ganancia considerable, aunque no se especifica la cantidad neta, ya que se deben descontar gastos de transporte y personal. Aun así, el margen de ganancia es notable. Doña Lupe logró satisfacer la demanda de un producto muy popular y difícil de conseguir en algunas localidades. A pesar de las críticas, hubo muchos que apreciaron la oportunidad de comprar las roscas a través de ella. Su caso se viralizó y sirvió como ejemplo de emprendimiento para otras personas.

Muchos consideraron que la reventa a un precio inflado era un acto de especulación. El aumento del 72% sobre el precio original fue criticado por ser excesivo y aprovecharse de la alta demanda. Se le acusó de acaparar un producto muy deseado, limitando el acceso de otras personas que también querían adquirir las roscas directamente en Costco. Esta acción fue considerada injusta por muchos. Se argumentó que la reventa de Doña Lupe podría influir en el mercado local, creando una percepción artificial de escasez y elevando los precios de este tipo de productos. Si bien no hay ilegalidad en la reventa en sí, algunos cuestionaron la ética de esta práctica, especialmente cuando se aprovecha de la alta demanda para obtener ganancias elevadas.

Desde el punto de vista del fondo, el caso de Doña Lupe revela una dinámica interesante del mercado y la naturaleza de las oportunidades de negocio. También, expone la tensión entre el espíritu emprendedor y la ética del comercio justo. Si bien su acción no es ilegal, plantea preguntas sobre la responsabilidad social del comercio. En cuanto a la forma, la viralización de la historia en redes sociales y la polarización de las opiniones fueron elementos clave. La cobertura mediática, tanto en plataformas digitales como en medios tradicionales, contribuyó a la discusión pública y al debate.

PARLAMENTOS

El caso de Doña Lupe nos presenta una situación compleja que va más allá de la simple compra y venta de roscas. Nos invita a reflexionar sobre cómo la alta demanda y la escasez de un producto pueden generar oportunidades de negocio, pero también pueden dar lugar a prácticas cuestionables.

El éxito de Doña Lupe es innegable en términos de ventas y ganancias, ya que vendió 400 roscas con una ganancia de mas de 109 mil pesos. Sin embargo, su caso también nos muestra la importancia de considerar el impacto social y ético de nuestras acciones como emprendedores y consumidores.

¿Hasta qué punto es válido aprovechar una oportunidad de negocio, aunque esto implique limitar el acceso de otros a un producto?

Esta es una pregunta que cada uno debe responder, pero es crucial tener en cuenta que el comercio, además de ser una actividad económica, también tiene un impacto en la sociedad y debe guiarse por principios de justicia y equidad.

Deja un comentario

Tendencias