En el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, la diputada Teresita de Jesús Valentín Vázquez (MORENA) tomó la tribuna de la Asamblea de Baja California Sur para pronunciarse sobre la violencia contra las mujeres y niñas. Un tema, sin duda, de vital importancia que merece toda nuestra atención. Sin embargo, el discurso de la diputada, más que un llamado a la acción, se sintió como un ejercicio de retórica vacía, aderezado con una pizca de oportunismo político.
Valentín Vázquez, con la grandilocuencia que la caracteriza, instó a los gobiernos federal, estatal y municipal a «descentralizar las acciones» y destinar mayores recursos para combatir la violencia de género. Una propuesta que, en principio, suena loable, pero que se queda en la superficie sin aterrizar en medidas concretas. ¿Cómo piensa la diputada llevar a cabo esta descentralización? ¿Con qué recursos cuenta? ¿Qué mecanismos de control se implementarán? Preguntas que quedaron flotando en el aire, sin respuesta alguna.
La diputada, consciente de la necesidad de mostrar algún tipo de acción tangible, se apresuró a celebrar el decreto firmado por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, que otorga presupuesto propio a los pueblos originarios. Un logro ajeno que intenta capitalizar para su propio beneficio, como si se tratara de una medalla colgada en su propio pecho.
Y mientras tanto, en el Distrito XIV, al que representa, la realidad dista mucho de los discursos rimbombantes. La diputada misma reconoce que «si bien hay avances en nuestro marco jurídico, protocolos para atender los casos de violencia, no se pueden cumplir si no hay personal calificado, sin presupuesto suficiente». Una confesión que deja al descubierto la falta de compromiso real con las necesidades de su distrito.
En Vizcaíno, por ejemplo, la apertura de un Ministerio Público se celebra como un gran logro, mientras que la falta de personal capacitado y recursos económicos sigue siendo un obstáculo para la atención efectiva de las víctimas de violencia. Una contradicción que Teresita de Jesús parece ignorar, o al menos, prefiere no mencionar.
En definitiva, el discurso de Teresita de Jesús nos deja con una sensación de déjà vu. Las mismas frases hechas, las mismas promesas vacías, el mismo afán de protagonismo. La lucha contra la violencia de género requiere mucho más que palabras. Necesitamos acciones concretas, recursos bien gestionados y un compromiso genuino por parte de nuestros representantes. Teresita de Jesús, la tribuna no es un escenario para el lucimiento personal. Es un espacio para la construcción de soluciones reales.






Deja un comentario